viernes 5 de febrero de 2010

Más de la Russo...

Como las cáscaras de una cebolla, una por una se fueron cayendo las máscaras desde que la Resolución 125 hizo chillar tractores y cacerolas. Esa lucha sí que fue una sola desde entonces, sostenida por otros intereses, mezclados, emparentados, amasijados, que se expresan en los medios monopólicos. ¿Será Cristina una presidenta que sale al cruce públicamente de un intento destituyente, será vista así? Todo indica que no. Que la derecha saldrá a decirle que exagera o es muy susceptible, y que buena parte de nuestra centroizquierda saldrá como hasta ahora, sin movimiento de mentón, a coincidir.

Ya uno no puede hacerse el que ve otra película. Estamos viendo la misma. Los que ven TN para “informarse” y los que ven TN para presenciar el gran espectáculo de la desinformación sistemática de un pueblo. El proceso se acelera y ya no se puede mirar para otro lado o instalar debates superpuestos que no rozan el debate urgente. Cierra el relato de la derecha: esto es un caos, los montoneros hacen trotscoleninismo, las señoras como Mirtha Legrand tienen miedo de hablar mal del Gobierno delante de mozos y mucamas, la institucionalidad corre tanto peligro que hay que romperla pronto, meterle un tajo como hicieron ya varias veces en democracia, abortar mandatos, sacárselos de encima. Lo que no cierra es el relato de un sector del centroizquierda según el cual el kirchnerismo simula ser progresista, cuando en realidad hay derecha afuera y adentro del kirchnerismo.

Ni “centroizquierda” designa a algo consustanciado y homogéneo, ni “progresismo” tampoco. Menos todavía, “derecha”. Que la hay dentro y fuera del kirchnerismo es cierto, pero no calibrar, no discernir, no dimensionar los biotipos de derecha y con esa retórica alejada de la verdad dar por respondidas todas las preguntas es por lo menos, a esta altura, estrábico. Yendo en camino de ser imperdonable. Los que probablemente no perdonen un retroceso como el que asoma sean los representados por esas corrientes políticas antikirchneristas que en carne propia volverán a experimentar los rigores monstruosos de la derecha con los más débiles. Tenemos a mano a Buenos Aires para saber qué hace la derecha cuando gobierna. Tenemos también el recuerdo del último gobierno radical.

Es hora de hablar y de pensar un poco más sensatamente. Si fuera posible, de deponer algunos egos en virtud del tamaño de lo que habría que defender. Salvo que se siga adherido a la idea de que cuanto peor, mejor, y en ese caso se esté dispuesto a que se pierdan nuevas generaciones de argentinos en las fauces del neoliberalismo que no cede en su pretensión hegemónica. Salvo que ninguno de los avances que, incluso traspasando las enormes contradicciones del poder, se han materializado en los últimos dos años, resulte de importancia. Salvo que la lucha sea más atractiva que la victoria.

¿Quién banca a la democracia? ¿A qué le llamamos democracia? ¿Qué forma y qué protagonistas tiene la democracia que en todo caso todos defendemos? ¿Nos fijaremos en los ejes comunes o elegiremos diferenciarnos para brillar en las ruinas? ¿Qué cálculos estratégicos hacemos? ¿Qué acumulación de fuerzas privilegiamos? ¿Hasta dónde dejamos avanzar este dislate? ¿Quiénes somos “nosotros”? ¿Qué conjuntos creamos para pechar la embestida? ¿Qué cosas nos importan realmente? ¿Qué motores políticos nos encienden? Y sobre todo, ¿contra quién, contra qué peleamos? De las respuestas a estas preguntas puede salir una resistencia con mayoría de edad, de gente grande, de pueblo grande. Si se miran las otras experiencias latinoamericanas exitosas, ninguna ha salido a flote sin un mínimo consenso interno de las fuerzas populares. El peronismo lo complica todo, ya lo sabemos. Pero estamos a años luz de que en este país se pueda producir un avance popular que lo excluya. Ya lo intentó la derecha, con la proscripción. El centroizquierda tiene que elaborarlo.

Aquel ánimo destituyente que denunció Carta Abierta hace ya mucho, y que fue desmentido puerilmente por periodistas que aunque cacareen progresismo tienen sus intereses personales atados a los grandes medios, nos sopla el oído.

Acá el problema son las mayorías, el problema es la ampliación de ciudadanía, el problema es que estamos en una región que de diversos modos mira este Bicentenario con ojos de un desafío que las clases dominantes no soportan. El problema es que las masas clientelares de siempre en todas partes encuentran grietas y ya no se trata de los desocupados de los ’90, sino de conciencias que piden su parte. Este Gobierno no satisface a muchos de esos sectores. Pero duele imaginar el destino de esos sectores, de los representados por esas dirigencias, si gana la restauración.

Tenemos un centroizquierda que no enfoca la trama que tiene delante de sus narices. Con la escena preparada para una destitución que, como en Honduras, busca su pata judicial, con un vicepresidente que opera como líder de una oposición inenarrablemente reaccionaria, con el vendaval de fondo de viejos servicios que vuelven a amenazar de muerte a militantes y periodistas no alineados en el discurso único mediático, por bandas de la noche que se sienten amparadas moralmente por las estrellas de la televisión, con la derecha pinochetista llegando a un Chile extraño y doloroso que despide a Michelle Bachelet con una extraordinaria imagen positiva, pero vota el regreso de la sombra, es por lo menos zozobrante ver a algunos dirigentes de centroizquierda hablar en TN como si TN fuera un vulgar canal de noticias.

Es tiempo de ajustar las lecturas, porque qué pasaría si la cosa fuera al revés, y si el llamado centroizquierda fuera el que simulara un progresismo que, por ejemplo, fue bien disimulado cuando le abrieron el camino a Elisa Carrió para presidir la comisión de Juicio Político. Una posición orgásmica para la infeliz pitonisa que, no obstante, será probablemente uno de los obstáculos entre Cobos y el poder adelantado.

Acá no pasa nada de lo que dicen que pasa y nada que justifique que las cosas se cuenten como se cuentan. Acá hay canales, radios y diarios que operan sin parar en la abyección más visible, y una democracia que corre peligro si algunos sectores clave se siguen haciendo los más puros y los más esclarecidos que ninguno. Es una cuestión de prioridades, que es una buena palabra en política. Una palabra que puede salvar los pasos adelante y dejar lo pendiente para el juego democrático, y cuya abstracción puede depararnos desastres que hoy no podemos evaluar.

Ya está claro que hay más que ánimo destituyente. Saltó por el lugar más obvio, el Banco Central. No hay nada de espontáneo en Redrado declarando “Yo soy un técnico, yo soy un técnico”, como si las aberraciones políticas de los técnicos no hubieran provocado tan luego ahora mismo la crisis económica mundial.

Ya está claro que se opera para limar, desgastar, perjudicar, desanimar, obstruir, aplastar un proceso político que se basa en la mayoría aplastante de las elecciones presidenciales de 2007. No respetar esa regla de juego, que es la principal, la línea rectora de la democracia, es asomarse al mundo sin reglas de los golpistas, de los genuflexos que sólo prosperan en escenarios circunstanciales, de los cómplices que esta vez no podrán decir que no sabían qué pasaba.

Sandra Russo, P/12

miércoles 3 de febrero de 2010

Respuesta de Norberto Galasso a InfoSur

El 19 de enero último, desde INFOSUR, página web de Proyecto Sur, me han lanzado un agravio que me veo obligado a responder.

Desde INFOSUR me califican de “gran historiador”, autor de “un libro fabuloso”, “una obra clásica sobre la Deuda Externa”, al igual que la “maravillosa biografía San Martín” y me tratan reiteradamente de “querido compañero”, para, después, lanzarme esta baja puñalada: “¿Qué hacemos ahora con esas cuatrocientos páginas (del libro sobre la Deuda Externa)...?”, como diciendo: “nos las vamos a meter en cierta parte” pues el autor sería un traidor, se habría quebrado, estaría al servicio del gran capital financiero internacional. Todo esto con motivo de que he sostenido que “ahora es difícil desentrañar la ilicitud de parte de la deuda” y que varios gobiernos le han dado “una especie de legalización” al renegociar sobre ella aunque igualmente “hay que investigar los ilícitos”, pero que lo más importante “es unir a América Latina en el no pago y patear el tablero” porque la cuestión no es tanto tener razón “sino tener fuerza”.

Curiosamente, la nota de Infosur prueba mi coherencia. Se inicia con una frase de mi libro: “La deuda ha operado como un instrumento de saqueo y sumisión semicolonial” (2002).Y concluye con otra declaración mía, actual: “Ahora hay que favorecer la unidad latinoamericana y proponer que todos los países denuncien que fueron estafados y que no se paga”. Mayor coherencia, imposible. En “Cash”, del 24/1/2010, sostuve lo mismo: “Hay que investigar y reforzar nuestro poder para decidir en conjunto. A las finanzas internacionales no les importa cuándo (ni cómo) se contrajo la deuda. Hay que finalizar este proceso de otra manera, a partir de la unidad latinoamericana, donde todos los países puedan expresar una opinión común frente a los acreedores internacionales”.

Es decir, hay que investigar y hay que poseer suficiente fuerza para no pagar. Hoy no contamos ni con una cosa, ni con la otra, pero el objetivo final es el no pago. Disentimos, eso sí, en la táctica, como también disentimos en la táctica general que desarrolla Proyecto Sur en política.

¿En que disentimos? En primer término, en que no se trata de quien grita más fuerte ni quién se escandaliza moralmente contra los piratas internacionales, sino en tener la fuerza suficiente: un pueblo movilizado y consciente del problema, capaz -como lo han sido los cubanos- de aguantarse todas las represalias, inclusive un bloqueo. Por eso, es imprescindible una acción concertada de América Latina -que va camino a su unificación- para patear el tablero. En la discusión con los filibusteros, estábamos mucho mejor parados en 1983, como ha dicho la Presidenta, porque salíamos de una dictadura y habíamos allanado el estudio Klein Mairal y Olmos había presentado su acusación... pero también es cierto que no teníamos fuerza y Alfonsín tampoco tuvo audacia y concluyó claudicando en ésta, como en otras cuestiones. Después hubo canje de títulos que complican nuestra argumentación respecto al comprador de buena fe y sucesivos gobiernos pagaron y renegociaron y se negaron a analizar lo rescatado en el estudio Klein, así como la acusación de Olmos que el juez Ballesteros remitió al Congreso.

En 1999, recuerdo que fuimos al Congreso con Olmos, Norberto Acerbi, Luis Donikian, Carlos Juliá y unos pocos más -no estaban muchos que ahora levantan su voz y celebro que ahora lo hagan-, pero, entre los diputados, solo Alfredo Bravo y Luis Zamora –más allá de mi disidencia política con ellos- se preocuparon por escuchar el alegato de Olmos. Y no pasó nada.

Después vinieron otras negociaciones, entre ellas, la quita de la época kirchnerista. Nos guste o no, implícitamente también la quita significó lo que llamé “una especie de legalización” y que tanto ha irritado a Infosur. Pero de ninguna manera digo que no hay que investigar. Tampoco propongo no pagar mientras no tengamos fuerza para desconocerla. En fin, insisto, se trata de diferentes tácticas, porque las tácticas cambian según el momento histórico y no hay por qué injuriar ni descalificar cuando coincidimos en lo central: que fue una estafa y que, cuando podamos, debemos declarar que la deuda es cero. Ahora bien, como el “querido compañero” se preocupa y no sabe en qué lugar colocarse mis 400 páginas del libro De la Banca Baring al FMI, voy a tranquilizarlo con respecto a mi supuesta traición.

Entonces, empiezo para disipar dudas: con 50 libros publicados (discúlpeme pero hay tanto soberbio suelto que por una vez puedo violar mi modestia) nunca he sido invitado al programa de Mariano Grondona, ni he almorzado con Mirtha Legrand, ni me he abrazado con gorilas como Carrió, ni he coincidido con Pinedo (ni el abuelo, ni el nieto), ni he sido cómplice de la Sociedad Rural en ninguna votación. Tampoco me reportean ni “La Nación” ni “Clarín”, así que puede estar tranquilo. Esa gente sí tiene conciencia de clase, no la que supone Pitrola que deberían tener los trabajadores. Son clasistas en serio y hay que tener cuidado porque a veces son muy amables y si pueden, lo usan a uno.

Le sigo contando para que vea que no estoy “quebrado”. Vivo en Parque Chacabuco, un barrio de clase media, en una casa con pileta... de lavar la ropa. Una sola casa (herencia familiar) no dos, porque se sabe que alguna gente tiene dos: una para vivir y otra para albergar el ego. Tampoco tengo auto. Viajo en subte (vocación de minero, como decía Unamuno). Futbolísticamente soy de San Lorenzo que ya es demasiada carga para andar por la vida. Cobro la jubilación mínima y subsistimos con mi familia con algunos derechos de autor y un modesto alquiler de un local de esa vieja casa paterna...

Usted, “querido compañero”, dirá seguramente: -Aquí te pillé, ¡eres rentista! (Carlos Marx seguramente no me lo reprocharía y sabría comprenderme ya que, salvando las distancias, no tengo ningún Federico Engels a mano). No soy revisionista a secas, como usted dice, confundiéndome (por ignorancia o por picardía) con Ibarguren o Irazusta. No soy rosista, soy de la línea: Moreno, Artigas, Dorrego, los caudillos federales (en especial El Chacho y Felipe Varela), el PAN en su época antimitrista, Yrigoyen y Perón. Esta reivindicación, hecha desde una Izquierda Nacional, que apoya todo movimiento antiimperialista tratando siempre de mantener su independencia ideológica, política y organizativa, es decir, “Frente Obrero” en el 45, representada luego, por bastante tiempo por Abelardo Ramos, salvo sus últimos años. Asimismo, me siento latinoamericano de Martí, Sandino, Fidel, El Che, Evo, Chávez, Correa y tantos otros. Me considero, sobre todo un militante y por ello he sacrificado mi interés por la literatura y la cinematografía. En música, cero.

Salvando también la distancia, digo, como Jauretche, que no distingo la marcha peronista de la marcha de la libertad. Desde esa perspectiva de I. N., estoy más a gusto en la CGT de Moyano o en la CMP de D’Elía, que viajando por Europa o asistiendo a fiestas de embajada. No soy kirchnerista pero apoyo a este gobierno. Lo considero lo mejor que hubo desde que murió Perón, más allá de limitaciones y carencias, que son propias de una sociedad fuertemente golpeada por la dictadura genocida, la frustración de Alfonsín, la traición de Menem, la estupidez de De la Rúa, el derechismo de Duhalde, etc..

Me defino así porque creo conocer donde está el enemigo principal, la correlación de fuerzas y el nivel de conciencia política de los trabajadores y de los sectores medios (algunos de éstos, me aterran). Por eso, jamás se me ocurriría hacerle juicio penal a Cristina por mal desempeño, porque no corresponde y porque la pondría al borde del juicio político, para solaz de Cobos y la “nueva unidad democrática” y además porque entonces eso debiera habérselo hecho a todos los presidentes anteriores (incluso legisladores) y hacerlo ahora es demasiada complicidad con los destituyentes. Este gobierno avanza todo lo que puede y si llegase a caer, no deliremos que va a venir algo mejor, sino la derecha más reaccionaria.

Algo más: integro la corriente política Enrique Santos Discépolo, dirijo el mensuario “Señales Populares”, adscribo a Carta Abierta. En lo fundamental, tengo la certeza de que el futuro es nuestro, de los trabajadores, en el camino de la liberación nacional y la unidad latinoamericana, hacia el socialismo. Sólo ocurre que, “como lechuza largamente cascoteada”, sé distinguir los enemigos y los tiempos.

Creo que Trotsky era el que decía que hay gente que confunde 1905 con 1917 ó, ahora en el bicentenario, 1810 con 1816. Y para terminar, me acuerdo de Cooke. El le decía a Hernández Arregui: el intelectual se define sobre el trazo largo de la historia, pero el político tiene que definirse hoy y aquí, todos los días, teniendo presente aquellos objetivos finales, pero sin perder conciencia de en qué momento y en qué lugar está actuando.

Creo que algo de esto es lo que nos aleja. Disculpen la extensión pero, en verdad, preferiría que no se ocupasen de mí y profundizasen la discusión sobre la naturaleza histórica del kirchnerismo y cuál es la mejor forma de ayudar a Argentina y al resto de América Latina en estas luchas que van hacia el 2011. Con un saludo,

Norberto Galasso
Gracias a Maricé, de "Desde el Bosque"

domingo 31 de enero de 2010

El Triste Diario de un Perro


Semana 1: Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!

Mes 01: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

Mes 02: Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva 'familia humana' me cuidara tan bien como ella lo había hecho.

Mes 04: He crecido rápido; todo me llama la atención.. Hay varios niños en la casa que para mí son como 'hermanitos' Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.

Mes 05: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice 'pipí' adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!

Mes 12: Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentir de mí.

Mes 13: Qué mal me sentí hoy. 'Mi hermanito' me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

Mes 15: Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.

Mes 16: Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía un sonajero. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro 'día de campo'. No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. '¡Oigan, esperen!' Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas Mi angustia crecía al dadme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado..

Mes 17: He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal como ninguno. Pero solo dicen 'pobre perrito', se ha de haber perdido.

Mes 18: El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis 'hermanitos'. Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras 'a ver quien tenia mejor puntería'. Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.

Mes 19: Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían más de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

Mes 20: Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado 'cuneta', pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a ladera del camino.

Mes 21: Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: 'No te acerques' Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. 'Pobre perrito, mira como te han dejado', decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: 'Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir.' A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.

¿Conocés una historia como ésta?  Seguro que sí. ¿Podés incidir en el curso de los acontecimientos? Es hora de hacerlo entonces.

viernes 29 de enero de 2010

Puede Fallar, dijo Tu Sam!

(click en la imagen para agrandar)
* CARBAP: "Dentro de dos años, nadie, ni el más rico ni el más pobre, va a tener un asado arriba de la mesa, porque (el Presidente) no tiene ni noción de lo que está diciendo y lo que está haciendo" Noticias de la Costa 27 de enero de 2006.

* Año 2009: Crecimiento récord de las exportaciones de carne: La mejora fue de 70% en comparación con el año pasado. Las ventas al exterior de carne suman 586 mil toneladas, apenas 3,5% por debajo del nivel histórico que se dio en 2005. Agricultura ultima los detalles para el lanzamiento del plan ganadero para la cuenca del Salado. El Argentino, 30/12/2009.

Parece que ahora Corneta corrió la fecha del apocalipsis para el 2010, según "Expertos". Para tener la posta-posta, llamar a Corneta y preguntar por los "Expertos", o a CARBAP,  y preguntar por Analía Quiroga. O en su defecto, leer el horóscopo, Horangel o la Squirru. O el Mono Bingo.

Material gentilmente cedido por Eriberto de Pablo/JFB

sábado 23 de enero de 2010

Excelente nota de Sandra Russo

Sandra Russo me hace sentir analfabeto. De pedo si puedo armar una frase medianamente coherente con lo que pienso, pero Sandra logra reflejarlo mil veces mejor que yo. Les pido que lean esta nota porque expone con una claridad meridiana como "lagente" logra convertirse en el peor enemigo de sí mismo, y cómo le hacen pagar por la soga que lo terminará colgando.

Chile y Bolivia

Por Sandra Russo

Ya hacía unos años que a la Argentina había vuelto la democracia, y apenas un par que este diario existía. Me tocó en suerte una cobertura inolvidable: ir a Chile a cubrir las elecciones con las que Augusto Pinochet se despedía. No se despedía del todo, porque había hecho una Constitución a su medida y quedaba como senador vitalicio. Pero aquel Chile fue una fiesta. En el acto de cierre de la Concertación, en el que hablaba Patricio Aylwin, quien sería el presidente electo, miles y miles de personas se apiñaban haciendo flamear sus banderas. Esas y otras banderas habían estado guardadas durante los años de dictadura. Chile, esas dos sílabas, ese nombre comprimido y rítmico, significaba entonces muchas cosas. Sobre todo significaba todavía Salvador Allende, significaba el Estadio Nacional, en consecuencia significaba Víctor Jara. Chile era llorar por los ausentes, y se lloraba de pena y de alegría al mismo tiempo esos días.

Las democracias latinoamericanas fueron llegando como pudieron. Fueron oportunidades arrancadas al enorme y monstruoso ballet de una generación más de militares que se aceptaron a sí mismos como el brazo armado de un orden de cosas que quisieron instaurar como el orden natural de las cosas. En cada país hubo pequeños grupos de civiles que buscaron y obtuvieron su propia representación en las fuerzas armadas. Tenemos esa clase de burguesías. Bananeras. La chilena, aunque camuflada en la circunspección idiosincrática y el recato religioso, fue tan bananera como la que más. Por bananera entiendo haber rifado sin titubeos una de las democracias más sólidas del continente para sacarse de encima, con estado de sitio, asesinatos y encarcelamiento de opositores, a un gobierno legítimo que estaba orientado hacia los débiles.

Ese sigue siendo nuestro problema en la región. Cómo pueden sostenerse los gobiernos que no se inclinen en el gesto de aceptación acrítica a lo que les exijan los países más poderosos.

Chile en aquel tiempo también significaba Ariel Dorfman y Armand Mattelart, y su Para leer al Pato Donald. Aquellas generaciones de latinoamericanos estaban descubriendo algunos mecanismos de colonización mental, algunos ardides a través de los cuales nuestros pueblos seguían viendo bello al rubio y feo al negro, confiable al blanco y ladino al indio. La aparatología cultural, puro artificio de comunicación de masas, no tenía todavía oponente. No había Ciencias de la Comunicación ni teorías que nos explicaran por qué y cómo la gente votaba contra sí misma, en una ensoñación programada para vulnerar hasta lo indecible a las mayorías.

Teníamos bases de ciudadanía extremadamente acotadas y selectivas. Se daba por bueno lo extranjero y malo lo nacional, como en esa propaganda de la silla que describió hace poco la Presidenta y que muchos hemos vuelto a ver con ojos azorados. Un hombre que se sienta en una silla hecha en la Argentina, y se cae porque la silla está mal hecha, no resiste su peso. Se exhibían entonces muchas otras sillas importadas, en las que cualquiera podía sentarse con confianza.

Lo ingenuo, lo falaz, lo antipatriótico y lo antipolítico de esa propaganda hoy la haría imposible. Sobre todo porque nos hemos sentado en infinidad de sillas importadas que se cayeron, y porque hasta el más desentendido entenderá al menos como un problema la desocupación de los trabajadores que hacen sillas y la quiebra de las fábricas de sillas. Pero en aquella época, en aquella edad del pavo mental que vivimos como continente y que terminó con los peores crímenes que puedan imaginarse, los ciudadanos eran niños leyendo al Pato Donald. Con fuerzas armadas instruyéndose en la Escuela de las Américas. Con burguesías y oligarquías aliadas en la saña que siempre pretendió ser moral o ideológica y siempre mintió, porque era económica. Algunos pocos generaron o preservaron negocios gracias a convencer a muchos de que había un estado de cosas que era el orden natural de las cosas.

Nunca nada tuvo por qué ser como fue. Lo que pasó fue la historia, con sus móviles, sus protagonistas, sus responsables, sus ganadores, sus firmantes. Tanto dolor, tanta muerte, tanto exilio, anidó en la parte más soez de miles de personas que, con el cuello apenas un poco afuera del agua, quieren hundirle la cabeza al de al lado. Hace unos días un hombre más bien pobre, que criticaba furiosamente al gobierno argentino, gritaba que él se había esforzado por pagar su jubilación y que ahora resulta que más de dos millones de vagos que no aportaron gozarán de su mismo beneficio. Eso es lo que han hecho con la idea del Estado: subvertirla tanto, que ya esa gente no entiende por Estado algo en común, sino la amenaza del reparto. No hay ningún pensamiento más funcional a esos pocos que manipulan a tantos, que ése: que la equidad es una amenaza.

Estos días en los grandes medios escuché a unos cuantos comunicadores machacar con el ejemplo chileno. Se referían a que Michelle Bachelet fue a saludar personalmente al presidente electo, el empresario Piñera. Vienen dando el ejemplo chileno porque Chile ya significa otras cosas. Significa beige, no rojo. Lo rojo se apiña en Bolivia, que ninguno de ellos da nunca como ejemplo de nada, a pesar de que es el país de la región cuya economía creció más el último año, y cuyos logros sociales van mucho más allá de lo aceptable para el statu quo. En Bolivia la democracia cura, educa y alimenta. En Bolivia el presidente Morales habla de la “revolución democrática” porque hay que sincerarse: que coman, se curen y se eduquen todos es lo revolucionario en estos países exóticos sólo si se los mira con el ojo del amo. La equidad, es necesario repetirlo, está siendo vestida de amenaza. Ese también es el ojo del amo.

Lamenté profundamente el triunfo de Piñera, lamenté ese retroceso, esa berlusconiada. Lamenté por anticipado lo que pasará y lamenté también tener que sepultar aquel recuerdo, el de Chile explotando de alegría con el fin de la dictadura. Porque la democracia, pensábamos todos entonces, no era solamente el llamado a elecciones sino la posibilidad de recrear las redes de solidaridad y de equidad que la dictadura había roto. La democracia, creíamos entonces, como había expresado aquí el entonces presidente Raúl Alfonsín, era una herramienta para dar de comer, para curar, para educar. Pues bien: eso lo ha hecho Bolivia y no Chile. No lo ha hecho hasta ahora, y con Piñera menos. Los ejemplos no son inocentes.

viernes 15 de enero de 2010

Hasta Siempre, Denunciante


Aprendimos a ignorarte
desde la ruin impostura
desde tu candidatura
esponsoreada por Te-Ene

Aquí, Pepino Solanas
tu excecrable virulencia
rentó, tu lengua la diestra
Denunciante, Che Pepino

Tu lengua filosa crece
y sobre la historia se caga
cuando todo se te aclara
para vos se te oscurece

Aquí, Pepino Solanas
tu excecrable virulencia
rentó, tu lengua la diestra
Denunciante, Che Pepino

Te entrevista en La Cornisa
esa gran escupidera
y Te-Ene te pondera
como a la gran pitonisa

Aquí, Pepino Solanas
tu excecrable virulencia
rentó, tu lengua la diestra
Denunciante, Che Pepino

Tu histrionismo octogenario
te conduce hasta Griesa
donde el buitre se apodera
del Fondo Bicentenario

Aquí, Pepino Solanas
tu excecrable virulencia
rentó, tu lengua la diestra
Denunciante, Che Pepino

Seguiremos adelante
como nunca te seguimos
y con Te-Ene te decimos
hasta siempre denunciante

Aquí, Pepino Solanas
tu excecrable virulencia
rentó, tu lengua la diestra
Denunciante, Che Pepino

martes 12 de enero de 2010

Che, Eduardou: ¿Y si canjeamos la Deuda Externa por la Patagonia o la Antártida?

 

Año 2002: La sospecha recorre la estepa: el gobierno de Buenos Aires soñaría con ceder esa inmensa región a los Estados Unidos y sus bancos, a cambio de la cancelación de su colosal deuda externa.

«Los bancos extranjeros y el FMI han sugerido al Presidente realizar un sondeo sobre el proyecto de pagar la deuda con venta de territorio.» Un ex-diputado peronista.

Así comienza esta nota realizada allá por el 2003 por el periodista francés Bigo Antoine, por entonces corresponsal en Argentina del diario Libération, que luego fue traducida y levantada acá. El link me fue "cedido gentilmente" por el Nerd.

Otros párrafos sorprendentes, por decirlo de algún modo:

"Fue una encuesta realizada en marzo de 2002 por una empresa consultora hasta entonces desconocida, la que puso la pulga en la oreja de los argentinos. Con preguntas más bien sorprendentes, si hay que creer a Jorge Giacobe, director del instituto, quien afirma que la encuesta está dirigida por «una firma europea interesada en efectuar inversiones en Argentina y cuya identidad no puede revelar para respetar el secreto profesional ». ¿Pero qué interés tiene un inversor extranjero en preguntar a los habitantes de Comodoro Rivadavia, de Trelew o Puerto Madryn si estarían de acuerdo en canjear la Antártida Argentina por la anulación de la deuda del país? ¿O si aceptarían vender tierras que pertenecen al Chubut para pagar la deuda acumulada por la provincia? ¿O bien si estarían dispuestos a confiar la economía argentina a un funcionario del FMI u otro organismo internacional? En el momento del sondeo, la economía del país estaba muy mal, el peso se había devaluado y el país estaba plagado de deudas. A regañadientes, el Presidente Eduardo Duhalde contrató a una consultora, Zemi Comunicación, cuyo Presidente es Henry Kissinger, para asistir al Gobierno en sus negociaciones con los organismos financieros internacionales. Ahora bien el antiguo Secretario de Estado del Presidente Nixon siempre ha considerado qe los recursos naturales de América Latina revisten interés estratégico para Estados Unidos, que en un futuro próximo, podría explotarlos directamente."

¿A retomar estas tratativas con Kissinger habrán ido en estos días Duhalde y Terragno al Consejo de las Américas?

domingo 10 de enero de 2010

Tres no Tristes Historias

Historia 1: Cecilia, de Lago Puelo

Entran a mi negocio hace un rato dos señoras. Nos ponemos a charlar y una me dice que tiene serios problemas en la vista y que por suerte tiene PAMI y no la obra social de la provincia que es malisima

-¿por suerte? le pregunto a proposito.

-Si, porque ahora, desde hace cinco o seis años, atienden de lo mejor. Me pagan los viajes a Buenos Aires, las operaciones, me dan $ 180 por dia a mi y a mi acompañante para el hotel.

-Que bueno, le digo, me alegro que esté mejor. Es otra de las cosas que tenemos que agradecer al gobierno de Nestor y ahora Cristina.

Se quedo un poco callada mirándome.

-Si, ahora que lo decís tenés razon. Esta mejor desde que está este gobierno. Pasa que como uno escucha siempre que todo esta mal, no ve lo bueno.

Historia 2: La Pipi, de Caseros

El otro día me encontré con un matrimonio que había conocido en el 2002, cuando para subsistir éramos compañeros de puesto en una feria barrial en la que los vecinos vendíamos lo que producíamos, cosas chicas: artesanías, carteras, regalitos.

Le pregunté: ¿seguís con el puesto?

Él me dijo: “no, eso fue gracias a De la Rúa. Por suerte pude volver a mi actividad y hasta pude contratar gente.”

Entonces le respondí: “Qué bueno, a vos también te va bien con la política económica de los Kirchner”.

El tipo me miró asombrado, como no encontrando conexión entre su realidad y la política económica. Parecía que yo le estaba diciendo un absurdo. No insistí en el tema, no le expliqué nada y cambié de tema; sin embargo el tipo ya estaba como medio “ido”. Pareciera que nunca lo había pensado.

Podría especular qué es lo que hace que este tipo relacione su caída económica con un gobierno pero no relacione de la misma manera su repunte económico. Quizá sea esta cuestión de que la culpa de lo malo la tiene el otro y el mérito de lo bueno siempre se piensa como propio. Quizá influya esta falsa meritocracia aprendida en la cultura occidental más que los medios de comunicación, la oposición y la mar en coche.

Luego de esta experiencia casual, me parece interesante apelar a este tipo de simplicidades para sembrar una pequeña semilla de reflexión sobre la propia realidad de, especialmente, la clase media argentina.

Historia 3: Yo, de Capital Federal

Fui a visitar a mi vieja, y me crucé de vereda a saludar unos antiguos vecinos. El marido tiene 65, es discapacitado y ella tiene algunos años menos.

Después de un breve intercambio de naderías, me cuenta ella que su marido se jubiló. Me alego, le dije, te demoró mucho? Nooooo.... dice, presentamos los papeles y a los dos meses empezó a cobrar.

Después de recordarle que hace unos años esto mismo tardaba tres años mínimo, le digo: Qué bueno, supongo que ahora le prenderás una vela a Santa Cristina... Se quedó dura. No sabía qué decir. Es como que nunca había relacionado una cosa con la otra. Como si las jubilaciones las cagara el cielo por orden divina.

Cabe agregar que ella misma ya cobra la jubilación como ama de casa desde hace más de un año.

Pero la ficha, la ficha, le cayó recién ahí.

¿Los lectores tienen alguna otra pequeña historia personal de este tipo para compartir? Déle, anímese y cuente.

Ay, ay, ay...

jueves 7 de enero de 2010

Uy, no, me equivoqué de tapa...!


Tapa original de Corneta del  25-04-01
¡Otro atropello a la República y las Instituciones! ¡Se viene el zudaje! ¡No. Así, no!