sábado, 19 de julio de 2008

Melanina, Adrenalina y Endorfinas

Trataré de poner mi pincelada personal respecto de lo que viví ayer en el acto de la Plaza de los Dos Congresos. Es lo que ví, desde un espacio muy pequeño, frente al Molino.

Con mi triangulito blanco en el pecho subí a pie por Av. de Mayo, desde la Plaza de Mayo hasta la de los 2 Congresos, a las 14:30.

Hasta mitad camino, es decir, la 9 de Julio, veía desbande de gente, oficinistas tratando de tomar el primer transporte que tuvieran a mano para volverse a su casa. A medida que me arrimaba a la 9 de Julio, la multitud comenzaba a crecer.

Llegando a la 9 de Julio, las columnas de gente ya eran por demás notorias. Demoré casi 5 minutos por reloj para cruzar la 9 de julio. De ahí en adelante, las 5 cuadras que restaban para llegar al Congreso eran literalmente intransitables. Me desvié por una lateral, que presentaba una movilización bien fuera de lo común, pero menos congestionada.

Como pude, llegué a la cita 15:05 en el Molino. Todavía no había llegado nadie de Artepolítica, pero al rato apareció Eva y Bob, la Sra. Bibiloni, Gerardo Fernández, Néstor Sbariggi, Ex Anónimo, Político Aficionado, Andrés el Viejo y nuestro “sub-23”, Faco.

A partir de ahí, déjenme contar lo que yo vi en materia de “composición” de los asistentes. Desde ya, el “aparato”. O los “arreados”, según lo pintan los primates. El “aparato” típicamente llena la Plaza de Mayo. A toda orquesta, plaza y media. He aquí la primera cuota de “melanina”.

Para los que no conocen Buenos Aires, debe señalarse que la Plaza de los Dos Congreso tiene el tamaño de tres Plazas de Mayo.

Vayamos entonces describiendo la composición extra-aparato que llenó el otro 1.5 más 5 cuadras de las convergentes a la Plaza. Lo más notorio -y sorprendente- para mí fue la presencia masiva de la clase baja extra-aparato. La otra cuota de “melanina”. Tipos sin el clásico gorrito de “Pirulo Conducción”, sino con cartelitos hechos a mano sobre un cartón, con “Aguante Cristina” y “Yo no vine arriado”. Pero pobres de toda pobreza.

Esta parte de la Plaza ya la había notado en la anterior Plaza de Mayo, sólo que esta vez fue mucho más notorio. Y minga si actúan como uno creía que actuaba. La tienen mil veces más clara que un kilo del tilingaje y gorilaje clase media de doños rosos y tacheros banderita. Fueron sujetos activos del acto, no meros muñecos que tocan el bombo cuando el capanga les manda. Minga.

En la anterior Plaza de Mayo tuve que parar a uno que lo quería fajar al notero de Crónica, al grito de “digan la verdad, hijos de mil putas”. Y a una mina que no paraba de escupirlo. Minga que son lo que el tilingaje cree que son. Ni ahí. Se van a llevar una sorpresa si los siguen pensando en términos de ganado arreado.

La otra presencia grossa extra-aparato son los movimientos sociales. Tienen la misma composición que el grupo que acabo de describir, pero están organizados, no sueltos. Cada grupo puede oscilar entre los 40-50 personas a varios miles. Estos dos actores de la historia contiene la melanina y adrenalina necesarias para torcer el curso de la historia.

Y finalmente aquí aparecen las endorfinas. La clase media que los medios insisten en hacernos creer que está compuesta sólo por gorilas, tilingos, doños rosos y tacheros banderita. Bueno, sorpresa, aquí estaba “la otra” clase media. La que hasta hace poco no venía diciendo nada, que parecía callada e inexistente.

Y esta vez estaban en una proporción que me hace pensar que no todo está perdido. Que la mística que logra hacerle largar el control remoto y empezar a mover el culo se está poniendo en funcionamiento. Con la mirada puesta no en las retenciones, sino en el cambio de modelo que puede llegar a representar. Déjennos soñar que es posible.

Robandole un slogan a Lilita Süllos, “despertaron al otro manso”?

(Publicado originalmente el 16/07/08)

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