domingo, 17 de mayo de 2009

El Colo: Cuentas Claras Conservan el Anonimato

Que nadie diga que el Colo no tiene todo en orden y los papeles en regla. Mucho menos, que carece de sensibilidad artística. Vean este claro ejemplo de transparencia y creatividad fiscal, que lo acerca al cubismo de Juan Gris, Picasso o Braque. ¿No es cool?

(Publicado por Página/12 17/05/09)

7 comentarios:

tiovik dijo...

...que raro que es este muchacho...

emeygriega dijo...

Por esto mismo no me causa gracia el clip de Tenembaum, con chicanas propias de Tinelli.
Este chico cool no debe ser burlado por su sonrisa, su tatoo o su chetura (solamente).
Debe ser investigado.
En qué quedó lo de la llamada al narco?

Eduardo Real dijo...

Eme: Y no. Semejante madeja indescifrable no la hace quien pretenda pasar la prueba de la blancura. Acá seguro que Gianola no pasa.

Colo dijo...

Pero el Colo al final tiene apenas unas accioncitas a su nombre y todo pertenece a sus hermanitos! ;)
Ese gráfico es espectacular como muestra a los testaferros familiares.

IAR.BLOG.PERON dijo...

Colorin colorado...
Que mentira ese muchacho, no es ningun boludo obviamente, pero es un slogan caminando, preocupa pero seguramente se entierre solo.

te invito
http://unfuturoperonista.blogspot.com

Abrazo Peronista

DIEGO dijo...

YO LE VEO LA CARA Y LEVANTO LAS MANOS SIN QUE ME DIGA NADA.

TIENE EL LOOK DE SERIAL KILLER, FRÍO, SIN GESTOS.

YO SI FUERA EL QUE DIJO SER EL QUE TENÍA EL TELÉFONO DE LAS LLAMADAS AL REY DE LA EFEDRINA, ME RAJO.

luzbelita dijo...

Esto lo escribio mi amigo tato, para compartir


Vergüenza perdida

Les pido un favor, denme una manito. Sucede que yo no sé defender, soy regular para atacar y muy empeñoso en el arte afectivo de cuidar y con diferentes resultados. Pero mi defensa es como la de Independiente.

Este lunes le pegaron a un amigo, lo acorralaron con artes mañosos y lo hicieron muñeco de reproches, críticas y agravios, con fundamentos llenos de prejuicios, con la insidia que aceita hoy a la mayoría de los medios de comunicación, especialmente los medios concentrados.

Y la verdad no sé como hacer para presentar una defensa, solo se me ocurren puñetazos al viento. Porque la desvergüenza es inasible y por lo tanto intangible y entonces no se le puede atinar un ataque. Los empleados de Hadad, por ejemplo, señores de diferentes profesiones, de intelectualidad mediocre, de afectaciones falsas y de moral difusa, se escurren en la viscosidad de su propia indecencia cuando uno pretende tomarlos.

La señora Giudici, diputada nacional, como otra muestra, pobre mujer que transita la irresponsabilidad política con la misma inercia que la expone en el caso “Cromagnon” en calidad de desvaída silueta tanto como la punta de lanza legislativa contra la ley de democratización de la palabra pública, laborando aquí a favor de los monopolios. En ambos casos un personaje de medianía absoluta, si es que vale el contrasentido.

El constitucionalista Gregorio Badeni, sosten legal de ADEPA, núcleo reaccionario con formato de organización de prensa, histórico colaboracionista de los golpes militares y defensor a ultranza de la institucionalidad legal de la dictadura en materia de medios, defensor de Antonio Buzzi y de Edgardo Patti, tanto como del orden legal impuesto por la 22285.

Y el “Grupo” que se expone como pista de despegue de estos obuses, con el candor y la inocencia de las madamas, como si se estuviese hablando de un asunto que no lo involucra como factotum y actor principal de los intereses en juego.

Entre todos se han escandalizado públicamente porque un joven militante, intelectual, académico, realizador cinematográfico, amante del tango y del box, peronista cultural y buena persona, relató en el relax de una entrevista que fue, a los 22 años, gerenciador de una radio “trucha”.

El pecado pasó de venial a mortal por decisión de oportunidad y no hay Dios consultado.

Durante más de veinte años los argentinos hicimos crecer un sistema mediático alterno y en contradicción con las malformaciones que la década de los noventa producía fuera de políticas concentradoras y privatizadoras. La palabra pública, igual que los ferrocarriles, las aerolíneas, el gas, la minería y los teléfonos, se enajenaba de su raíz original. Muchos, por aprovechamiento tecnológico, le pusimos el pecho a esa corriente, y construimos un espacio alternativo al hoyo simbólico que se tragaba todo. Lo hicimos con riesgo y con amor, como todas las cosas que tienen bondad de origen. Mientras dábamos esa batalla, los gendarmes del silencio nos denunciaban y perseguían blandiendo nada más y nada menos que la ley de la dictadura, un agravio adicional en medio de la democracia sangradamente recuperada.

Éramos radios truchas.

Ahora, veinte años después, la misma descarada reacción, el mismo oprobioso estigma, pretende pringar la voluntad política de los hombres que empujan la creación de un marco legal de la democracia para la comunicación audiovisual, una ley construida y consensuada, en recabo de la experiencia internacional con vistas a reinstaurar la cuestión de la comunicación en el seno de la cultura.

Es demasiada infamia a la que no se puede devolverle solo silencio,
Una mano entonces les pido, yo que no sé defender, para darle amparo a una vocación legítima y a una necesidad fundante para el orden institucional de la Argentina.
No dejemos sin censura social y sin respuesta a semejante mendacidad.

Ley de medios ya. Tratamiento parlamentario ya. Hablemos para recuperar la voz.