sábado, 30 de mayo de 2009

Las 40


Sr. Tenembaum: es notable el esfuerzo que hace para, mientras defiende los peores y más reprochables intereses, que ni siquiera son históricamente los suyos (aunque también uno podría razonablemente aceptar que por doscientos mil pesos mensuales casi cualquier causa puede convertirse en propia), parecer el mismo periodista que alguna vez asomó o proyectó ser cuando comenzó en esta comparsa que es hoy el periodismo en nuestro país.

Esto no es novedoso: usted no será ni el primero ni el último en adoptar como propia una causa de dudosa procedencia moral a cambio de un jugoso salario y un aparente cómodo lugar en el equipo de la bestia (digo "aparente" porque jugando en estos equipos nunca se sabe, cuando gire la tómbola, de qué lado quedará uno, si será usando la cinta de capitán o con el pase libre, olvidado y a la espera de ser aceptado en otro club... y digo "bestia" porque, bueno, aceptémoslo, el Grupo Clarín representa exactamente lo contrario a cualquier pretención progresista que se tenga de uno mismo, basta con: releer las tapas de los años '70, repasar el historial de su directora y la situación con "sus hijos", investigar sobre los negocios de los que participa el grupo y cómo esto afecta el nivel, cantidad y calidad de información que despliega, la defensa de dudosos conceptos de institucionalidad mientras las negritas y el tamaño de los titulares se acentúan cuando se reivindica a un vicepresidente que conspira contra el proyecto del que formaba parte, la censura encubierta de contenidos audiovisuales bajo la falacia del copyright a quien quiera difundir información en los blogs de Internet, el esfuerzo por dar apoyo y sustento a cuanta señal de debilidad y/o deterioro muestre el actual gobierno, el tendencioso espacio que se le dedica a ciertas noticias de cuestionable importancia en pos de la creación de un imaginario social sin escala de grises y miles de etcéteras más). Bestia a la cual, seguramente, alguna vez, en un probable inicio repleto de ideales puros y nobles (casi cualquier estudiante de periodismo los tiene al principio del viaje, me consta) juró enfrentar con el arma de la verdad crítica y la coherencia idieológica que hoy parece sólamente demandar al Poder Ejecutivo, a quien ose defenderlo y no a quienes le pagan ese merecido salario que usted ostenta, que son también quiénes de manera directa o indirecta (y también se podrá debatir en qué medida, a quiénes y hasta dónde) infuyen en el ánimo social general o la agenda política y lo que se debate (o no) diariamente. Curioso, pero entendible.

¿Qué diría aquél Ernesto, el de los comienzos, de éste Ernesto? ¿Qué pensaría esa anterior versión suya de la vehemencia con la que enfrenta al actual gobierno (postura nada reprochable en sí misma) y la pasividad con la que día a día se presenta a trabajar en un medio que nunca mostró arrepentimiento ni ha hecho pública autocrítica alguna por su cuestionable postura en temas tan sensibles como el terrorismo de Estado, la desaparición de personas, apropiación de ilegal bebés, más todo lo anteriormente mencionado, a la vez que le proporciona una dudosa e inestable plataforma ideológica desde la cual asesta sus diarios golpes? ¿Considera honestamente que se aprobaría a usted mismo?

A lo mejor estoy pecando de ingenuo, idealista y arrogante al suponer que todos nosotros, el resto de los mortales que no nos convertimos en fauces por las cuales nos dejamos hablar por el enemigo, sí seríamos aprobados por una versión más jóven e idealista de nosotros mismos. A lo mejor, y en esto nos concedo el derecho a la duda, nadie superaría positivamente esta paradoja existencial de someternos a nuestro propio escrutinio.

Pero hay una trampa de la que usted también forma parte y es víctima al mismo tiempo: no podemos exigirle a nuestros gobernantes cualidades que no posee ninguno de nosotros ni, mucho menos, quienes dicen ser una opción superadora de la actual administración.

Ser vocero del lobo tiene sus consecuencias. Esto no tengo que explicárselo a usted, hombre inteligente y educado. No tengo que explicárselo porque es parte de su plataforma perdiodística de oposición hacia el actual y anterior gobierno. Usted mismo utiliza mucho este argumento de "el lugar" desde el cual se dicen o hacen las cosas quienes nos representan. Usted es el principal citador de prontuarios e historiales (sin duda un gran discípulo del periodismo de inteligencia, que a fuerza de sensacionalismo amarillo y cierto sentido de oportunismo pseudo progresista inauguró "Carrió" Lanata en épocas en la que había que oponerse al personaje de patillas), con lo cual explicárselo a usted sería, además de presuntuoso, una falta de respeto a su coheficiente intelectual y a las causas de nuestro pueblo el cual parece ser, en boca de gente como usted, llevados siempre de las narices por el clientelismo político, cuándo no, pero nunca por el clientelismo periodístico.

Creo que su postura sería mucho más aceptable si criticara a este gobierno, sus proyectos de leyes, funcionarios y demás desde un lugar mucho más decente que la platea que TN/Clarín le proporciona. Porque, como dije antes, "el lugar" desde el que se hacen determinados comentarios siempre fue fundamental en sus cuestionamientos. Comenzar por casa no estaría nada mal.

Anotado por: *YINO* en "La Era del Blog" | 29/05/09

2 comentarios:

DIEGO dijo...

HACE RATO QUE ESTOS DOS NO SE PUEDEN RECONOCER ANTE EL ESPEJO.
HOY EN DÍA SON TROPA.

SI TODOS LOS PERIODISTAS DICEN LO MISMO POR ALGO SERÁ, NO HAY MATICES
OPERAN COMO LA GRAN MAYORÍA.

LA NUEVA LEY CON EL TIEMPO, LES SACARÁ GUITA DEL BOLSILLO A ESTOS TUERTOS.

SI CONSERVAN ALGÚN RECUERDO DE LO QUE QUISIERON SER EN ALGÚN MOMENTO LES VA A IR MAL.

COMO NO SON BOLUDOS, VAN A OLVIDAR PARTE DE SU PASADO PARA QUE LO LES MOLESTE.

ZAIAT ES UN EJEMPLO DE QUE NO TODOS SIENTEN VERGUENZA AL MIRARSE AL ESPEJO.

Daniel Mancuso dijo...

muy, pero muy bueno, el análisis, cumpa, adelante y gracias,
abrazo