viernes, 11 de septiembre de 2009

Mi Ponencia en las Audiencias Públicas de la Ley de Medios

Una buena y una mala: La buena es la cantidad de gente que se inscribió para decir lo suyo en las Audiencias Públicas del debate que se está dando en el Congreso sobre la Ley de Medios. Fuimos tantos que debió agregarse un día más al debate, y ni aún así se agotó la lista de oradores. La mala es que por ese motivo no pude exponer mi ponencia ante el auditorio, pero de cualquier modo se adjuntará al proyecto de ley con las demás ponencias. No es nada grave, porque he visto en la lista de oradores a mucha gente que expresa mi propio punto de vista, así que todo bien, las otras voces comienzan a escucharse de cualquier modo. El texto que remití al Congreso es el siguiente:

“No hace mucho tiempo, para adueñarse del poder político en un país era suficiente controlar el ejército y la policía. Hoy, sólo en los países subdesarrollados los generales fascistas recurren todavía a los carros blindados para dar un golpe de estado. Basta que un país haya alcanzado un alto nivel de industrialización para que cambie por completo el panorama: Al día siguiente de la caída de Kruschev, fueron sustituidos los directores de Izvestia, de Pravda y de las cadenas de radio y televisión; ningún movimiento en el ejército. Hoy, un país pertenece a quien controla los medios de comunicación”.

Este texto fue escrito por el semiólogo Umberto Eco hace 26 años, en la prehistoria comunicacional. Todos recordamos bien cuáles eran los primeros blancos de los golpes cívico-militares en Argentina: Las radios y canales de televisión. Controlar el mensaje era su objetivo primordial. Los militares daban el golpe por cuenta y orden de las grandes patronales, las que eran los reales mandantes y beneficiarios ideológicos y económicos de cada derrumbe institucional.

Hoy, a 33 años del último golpe civico militar y con la ley de la dictadura más feroz y sanguinaria que recuerde el país en vigencia, este panorama desolador no ha cambiado en absoluto. Por el contrario, se ha agravado al subirse los topes de licencias que cada propietario puede poseer. La única diferencia visualmente apreciable es que ahora el poder no usa gorras, tal como citaba Eco.

Del mismo modo en que antes las radios y canales se repartían entre el ejército, la aeronáutica y la marina, hoy se distribuyen en un grupo no mucho mayor de multimedios. Y el resultado final no difiere en absoluto: Voces monocordes que giran y taladran incansablemente alrededor del mismo mensaje erosivo: Nada está bien, todo está mal, es un desastre. Como el remedo patético que supo componer el genial personaje “Arnaldo Pérez Manija” del aún más genial Capusotto.

Tres ejemplos alcanzan para identificar quiénes son, simultáneamente, EL PODER y la oposición:

1. El 29 de junio, al día siguiente de la derrota electoral del FpV en la PBA, las acciones del Grupo Clarín aumentaron su valor en un 31%. (Reuters, 29/06/09)

2. Las declaraciones de la Sra. Carrió, quien en una conferencia de prensa de hace unos pocos meses declaró muy suelta de cuerpo “No tenemos ningun problema en defender a llamados Grupos economicos …”, para luego rematar al poco tiempo: “despues discutiremos con Clarin la mejor ley …”. Esto fue subrayado por la Dip. Patricia Bullrich con fecha 09/09/09 en el programa “A dos sobres”: “Lo que dijo Carrio es totalmente correcto. Yo la apoyo”

3. La protección mediática de la que goza el garante patronal, el mayor traidor que conoció la historia argentina de todos los tiempos, Julio César Cleto Cobos. Su permanencia en el cargo, en calidad de usurpador a partir de julio del año pasado, es opuesta por el vértice al tratamiento que la prensa patronal le dio en su momento y por idénticas razones a Juan Carlos Lorenzo (Borocotó), quien ocupaba un cargo de CONCEJAL. Si la traición por todos conocida, a la que se agrega el para nada secreto armado electoral opositor actual y el pedaleo de la Ley de Medios DESDE EL CARGO DE VICEPRESIDENTE DE LA NACIÓN no constituye el cargo de “Inhabilidad Moral” que requiere la Constitución para ser destituido por la via legal, yo ya no sé qué significa “Inhabilidad Moral”.

Permítanme trazar ahora una analogía que vincula al espectro multimediático actual con la góndola de lácteos de un supermercado: Tiene toda la apariencia de haber una gama ilimitada de opciones y alternativas. Miles y miles de productos diversos agolpados ante nuestra vista. Sin embargo, si uno se fija bien, todos esos productos los fabrican solo dos empresas. Con la misma leche que fabrican la crema hacen el yogur, el postrecito infantil, el flancito, la ricota, el queso. Miles de productos. Dos empresas. Mala leche.

Ni qué hablar cuando alguna de ellas percibe que alguno de sus variadísimos intereses se encuentra mínimamente en riesgo: La respuesta mediática será feroz, como lo vimos el año pasado y se continúa en éste. Hablarán las voces que ellos decidan que debe escucharse y callarán las que les resultan inconvenientes. Como en la góndola de lácteos: ¿Cómo puedo elegir las voces que no están, si no están? Los que sí están, taladrarán incansablemente con los ejes de sus ideas-fuerza. Machacarán hasta el hartazgo siguiendo el Principio de Orquestación de Goebbels, el de “Miente, miente…”

Son las dueñas de los estímulos que recibirán los ojos y oidos de todo el país, y por consiguiente son las dueñas del humor social. De lo que hablará el Carlito en la oficina, José con su familia y Doña Pocha en la cola de la verdulería. Con el uso machacón, deliberado e intencional de estas herramientas construyen y ordenan nuestra realidad, legitiman hechos, ideas y valores.

Cuando el año pasado, a sólo tres meses de haber asumido el gobierno legítimamente electo por casi la mitad de los argentinos, los grupos de multimedios decidieron deslegitimarlo desconociendo abiertamente el resultado electoral, una parte sustantiva de la sociedad advertimos que nuestras voces no se escuchaban en la prensa patronal. Nuestras voces habían sido borradas de un plumazo del espacio radioeléctrico. Al cabo de sólo tres meses. Como si quien ejerce la Presidencia se lo hubiera ganado en el Quini-Seis, y no en elecciones libres. Como si los ocho millones seiscientos mil argentinos que la votamos nos hubiéramos desvanecido en el aire. Nuestras voces fueron los desaparecidos de los medios.

La patronal mediática desplegó entonces una suerte de gran Billiken radioeléctrico para disfrazar a la patronal sojera de “pequeño productor”. En este punto se concentraron todos los esfuerzos. Apelaciones pasteurizadas y descafeinadas a la nobleza del gaucho, de la pampa y el ombú florecían en la boca de movileros con aspiraciones editorialistas, aún cuando hasta el más desprevenido podía advertir que el Zoilo no montaba ni un alazán ni un Rastrojero, sino tremendas 4x4. Que lejos estaba de ser un “pequeño y mediano productor”, sino que más bien poseía o alquilaba un campo de varios millones de dólares. Que aún más lejos estaba de ser noble ni manso, sino que cortaba rutas, detenía ambulancias, confiscaba mercadería, se apropiaba de los símbolos patrios, amenazaba, escrachaba y golpeaba impunemente a quien opinase lo contrario a la vista de todos. A la vista de todos.

Les recuerdo que por esos días hasta este Parlamento trabajó bajo presión y amenazas extorsivas, públicamente proferidas incluso sábados y domingos, por si alguien se olvidó. Y todo con la anuencia y beneplácito, cuando no de aliento y fogoneo explícito, de los grandes medios concentrados en manos de los poderes fácticos. Así construyeron esta realidad. Billikenizando hechos. Pasteurizando voces. Amordazando otras. Ganaron los gritones, quienes farsescamente simulaban requerir “el diálogo y el consenso” para correr el arco tantas veces como concesiones se le hacían.

Los que observábamos absortos semejante clericó bizarro convertido en el discurso mediático por cadena nacional, no sólo no lo podíamos creer, sino que además no lo podíamos decir. Y no meramente por el riesgo físico y personal de entonar un canto que desentonara con el del coro mediático, sino simplemente porque no disponíamos del medio a través del cual decirlo.

Todas nuestras voces habían sido previa y sigilosamente apropiadas por los grupos multimediáticos bajo la forma de “licencias” y no lo habíamos advertido. Recién en el momento en que necesitamos decir lo nuestro y no tuvimos un canal a través del cual expresarlo, tomamos conciencia de que nuestra voz había sido acallada. De que la “libertad de expresión” de la que presuntamente gozábamos según la constitución, se convertía en retórica hueca sin el necesario canal tecnológico a través del cual materializarlo. Parece que algunos tenían una “libertad de expresión” clase “A”, mientras que otros teníamos una “libertad de expresión” clase “B”.

Desesperados por el amordazamiento generado por los grandes multimedios, debimos recurrir entonces al canal alternativo de los blogs. Cada vez más gente comienza a poder expresarse y a ser escuchada a través de esta canal. Pero no nos engañemos: Aún cuando pasamos de ser 10 o 20 el año pasado a más de 200 en la actualidad y creciendo, los blogs aún siguen siendo el reducto “under” de la comunicación.

Y por más que seamos objetivamente inofensivos en materia de comunicación de masas para los grandes multimedios patronales, los blogs y los blogueros ya hemos comenzado a sufrir las consecuencias de sostener un discurso que fisura el blindaje discursivo mediático.

Así, Artear, la mayor concentración oligopólica del discurso mediático del que tenga memoria la Argentina en toda su historia, propietaria directa o indirecta de más de 300 licencias del espectro radioeléctrico, ya comenzó a censurar expresamente nuestros videos en la red bajo la excusa de infracciones al copyright. Copyright que por otra parte nunca se encargó de proteger de sus otros socios patronales. O judicializando la utilización de la palabra “Clarín” en blogs adversos a su discurso, con fuertes multas por su mención. Todos sabemos de qué se trata.

Es decir, el discurso único y monolítico de la prensa patronal no admite fisuras. Hasta en los medios alternativos y marginales estamos sintiendo el puño de hierro del amo de la palabra y de las emociones de los argentinos. Ni en ese rinconcito limitado de la blogósfera podemos expresar lo que pensamos y sentimos con entera libertad. El que siempre nos amordazó, se dice a sí mismo amordazado. El apropiador, expropiado.

En esta instancia tenemos la posibilidad única e histórica de redistribuir democráticamente el uso de la palabra. Tenemos la posibilidad de que muchas más voces que las actuales digan lo que tengan que decir. Lejos de coartar la libertad de expresión, esta ley nos dará voz a los que nunca la tuvimos. Para que, volviendo al paralelo con la góndola de lácteos, cada producto sea de un fabricante diferente, y no este mero simulacro de diversidad ficticia que la prensa patronal supo construir.

Señores legisladores: Nadie crea que se encuentra realmente a salvo de los poderes fácticos. Si es que alguna vez piensan abandonar el “meopongoaltodismo” para constituirse seriamente en una alternativa electoral, tarde o temprano terminarán teniendo que negociar su gabinete con los reales dueños de la manija, o concediéndoles interminables prebendas para que los dejen gobernar.

No se sientan a salvo de la difamación profesional, ni aún siquiera de modo transitorio. Hoy les dan cámara y micrófono porque su discurso les resulta funcional al mensaje erosivo de las patronales. Mañana, si es que alguna vez se deciden a ser gobierno, recibirán su ración de anchoas en el desierto. Y ustedes lo saben. Como alguien dijo, el tiempo sólo es demora de lo que está por venir. Actuemos ahora, el momento es éste. Antes de que sea demasiado tarde. Para nosotros y para ustedes.

Gracias

Eduardo Real
Integrante de las Organizaciones Sociales Blogueros en Acción, Blogueros Contra la Censura, Prensa Canalla, Medios en Carta Abierta

1 comentario:

DIEGO dijo...

LEÍDO.

COMPARTO.

HOY TENEMOS EL PEOR PERIODISMO DESDE QUE YO RECUERDE.
Y UNA OPOSICIÓN CON UN OJO PUESTO EN LA REACCIÓN DE LOS MEDIOS.

EL NIVEL DE CINISMO Y DE GOLPES BAJOS ES INCREÍBLE, YO NUNCA LO VIVÍ COMO AHORA.

ESPEREMOS GANARLE A LOS FERNANDO IGLESIAS Y A LOS TENEMBAUMS.

EL PAÍS PUEDE CAMBIAR EN FORMA SUSTANCIAL.