jueves, 30 de julio de 2009

Hablar es Gratis


Andando por los medios uno encuentra soluciones para todo. Y, pucha, si algunas hasta parecen lindas. Hasta que hablamos con los que saben y nos aclaran como es la cosa.

Así, tiempo atrás la "solución mágica" era bajarle el IVA a los alimentos. Cuando en su momento desde este espacio hablamos con alguien que nos pudiera desasnar, advertimos que mover el IVA sólo funciona cuando se lo sube, no cuando se lo baja. El mecanismo ya lo conocemos hasta el hartazgo, sólo que queda bien pedir la reducción del IVA a los alimentos.

El ejemplo más típico es el Mercado de Hacienda de Liniers: Cuando en Liniers sube la hacienda un 10%, al instante sube otro tanto en la carnicería. Pero cuando en Liniers baja un 10%... ¿Baja un 10% en la carnicería? Nope. En vez de bajar, se lo queda "la cadena" (matarifes, frigoríficos, distribuidores, el carniza, etc.). Resultado: El Estado pierde recursos, y no los gana el consumidor, sino que en el medio alguien se queda con la diferencia. Traducido: El Estado en bolas, el consumidor puteando y Coto más gordo.

Otra "solución mágica", cuando se discutía la 125, era "Segmentar las Retenciones", para que los "pequeños y medianos terratenientes" no pagaran lo mismo que Grobocopatel. La pregunta que nadie pudo responder nunca al respecto fue "Y cuánto tiempo tardaría Grobocopatel en transformarse en 200 Grobocopatelitos?" Nada. 10 minutos y ya tenemos 200 nuevos "pequeñísimos productores" pagando el mínimo.

Ahora, la nueva "solución mágica" para terminar con la pobreza, la indigencia y demás yerbas se llama Asignación Universal por Hijo. Para el que nunca gestionó ni siquiera un kiosco, encontré la respuesta de alguien que sí lo hizo y dejó un comentario en un blog. Se llama Azul, su blog se llama "Cuestiones de Política" y dice lo siguiente:

"Hola. Mi nombre es Azul y hace varios años que trabajo en un programa nacional de subsidios. La verdad es que me sentí tentada a contarles de qué se trata la realidad de esto (y no lo que se lee en internet o se mira por TV).

La primera cuestión es sencilla pero vital:

- El Estado Nacional no puede garantizar actualmente la fidelidad de los datos de registro civil de niños-. Los registros civiles son instituciones municipalizadas. Sacando los aglomerados urbanos, es muy difícil hablar de informatización en lugares remotos. Por otra parte, la población que se encuentra en peores condiciones de pobreza, además es afectada por una tradición de no registro de niños (caso Tobas en CHACO) entre otras cuestiones.

Se calcula un número cercano a los 70 mil niños no registrados.

Para avanzar en este problema de registro, que sería el punto inicial de una propuesta de universalidad, se presentó un proyecto de ley, que sigue sin poder tratarse, para modificar el mecanismo de inscripción de niños, vinculando el momento del parto y dando aviso al registro civil desde la unidad sanitaria. Es lindo el proyecto pero ya lleva dos años en un cajón (lo presentó la entonces Senadora Dra Alicia Kirchner).

Supongamos que nos decidimos a mejorar el sistema de registro, votamos la ley y comenzamos a registrar mejor a los que nacen (luego de hacer una inversión en capacitación e informatización en todas las unidades sanitarias del país - aprox. 800 mill u$s en 4 años) Tendríamos que hacer un trabajo específico con los casos de niños que aún no están registrados, con personal del Estado que "bucee" el territorio nacional buscando niños sin DNI!.(unos mil mill u$s más por otros 4 o 6 años)

Bien, tenemos todos los chicos registrados.

Problema número 2:

PRESUPUESTARIO

Actualmente una idea de este tipo es inviable en términos de financiamiento, tendríamos que tomar alguna medida impositiva. Yo en esto opino volver sobre el temita de las retenciones al campo /jaja/.

Pero supongamos que tenemos la plata - se la pedimos a algún organismo internacional que estas ideas les encantan-

Si bien el pago específico del subsidio se realiza en forma centralizada vía Banco Nación, existen otras inversiones que se hacen en forma descentralizada con las provincias para asegurar el pago y la atención de beneficiarios (por ejemplo si nace un nuevo niño que por algún error no haya sido registrado)

Esto implicaría una importante suma de dinero que debería ser transferida a las provincias vía prespuesto nacional, ya que es gasto nacional.

Si no, ya que estamos cambiamos el clasificador prespuestario y la ley de coparticipación federal. Lo que nos vendría bárbaro también sería revertir la descentralización del sistema de salud y volver todos los hospitales a la nación, así trabajamos tranquilos...

Bueno tenemos los pibes, tenemos la plata, a pagar!!!

¿Cómo pagamos? Mi experiencia personal y otras opiniones que recogido en todo este tiempo de la gente que se dedica realmente a esto (caso ANSES) nos muestra que la forma más transparente de pagarle dinero a alguien es en persona.

El sistema de información que permite dar de baja a una persona fallecida tarda hasta 6 meses. Con lo cual, con tarjeta, podríamos pagar el subsidio a un muerto durante todo ese tiempo.

Por otra parte, y disculpen la sinceridad, la gente que realmente necesita este dinero, no sabe usar el cajero.

Cuestiones de accesibilidad: La cobertura más importante de redes de pago es la de ANSES, ya que ha desarrollado mecanismos alternativos, como banco móvil y agentes pagadores como el Correo Argentino. Sin embargo, la cobertura no es total.

Para pagar subsidios en Santa Victoria Este, pcia de Salta, se necesita un avión del ejército, que lleva al agente pagador, en el pueblo por otra parte, se organizan camiones que con dos días de anticipación, van recolectando a la gente en los parajes.

Con todo esto les quiero decir que no pueden estar mirando a Dinamarca cuando hablan de los argentinos que sufren la pobreza, no tenemos punto de comparación.

Y por otra parte quisiera incoporar otra cuestión a esta discusión y es que la afirmación de que de la pobreza se sale con ingresos económicos no es del todo cierta.

Si no, pueden uds visitar Estanislao del Campo, en el medio de la pcia de Formosa, pequeño pueblo indígena y quedar, como yo, atónitos al ver el ranchito de 2 x 3 mts hecho de barro y ramas, sin agua de ninguna fuente, pero con antena de direct TV. Sí, aunque no lo puedas creer. Si alguno lo recuerda a Maslow y su teoría sobre las necesidades de los seres humanos, acá se confirma lo contrario.

La conexión con la TV logra el efecto más impactante en ese ser, en esa persona. Que es convertirlo en un ser social, desde el medio de la nada, lo inserta en la sociedad de todos los que miramos TV, sin más. No le importa el agua, le importa la sociedad que mirá a lo lejos.

No puede gastar ese dinero en un objeto, como ser, un jean, porque no tiene donde comprarlo, o tiene que hacer 180 km en algún medio, incluso a caballo, para llegar al pueblo más cercano.

Entonces, resumiendo, la asignación universal por hijo en Argentina es una fantasía infantil de gente que no tiene experiencia en gestionar nada, disculpen, pero esa es mi opinión.

Por qué no pensamos algo un poquito más útil? que vaya a lo profundo del asunto, al corazòn de la deuda interna argentina?"

miércoles, 29 de julio de 2009

Un Parlamento de Lujo


A pesar de sus declaraciones fascistas, Jorge Chemes ha resultado electo como Diputado Nacional por Entre Rios del Acuerdo Civico y Social de Cobos, Stolbitzer y Carrió.

"Como en la guerra, hay que ir matando a los de la primera fila. Hay que barrer a la mayoria, a la mugre, para despues empezar a remar", declaro Chemes a Pagina Politica el 28/05/09.

Por las dudas de que no se hubiera entendido bien cuál era la idea, temiendo haber sido demasiado sutil y ambigüo en el concepto, agrego: "lo primero es el enemigo al que hay que matar".

No puede formar parte de los estamentos democráticos quien así desprecia la democracia.

Por lo expuesto, los abajo firmantes solicitamos a todas las autoridades competentes que interpongan los recursos conducentes a impedir que Jorge Chemes asuma como Diputado Nacional.

Éste es el texto que está disponible para adherir aquí. Te solicitamos dos cosas:

1. Firmar el petitorio
2. Si tenés un blog, Facebook o una página de cualquier tipo, que reproduzcas este pedido con link a la página de firmas (ver barra lateral de este blog).

Tanto el texto como las imágenes son de libre utilización.

lunes, 27 de julio de 2009

Mas Claro, Agua: Subversivos

Así califican los “Productores agropecuarios agrupados en la Ruta 188” a la Fundación Vida y al Grupo de Reflexión Rural que presentó el documental “Hambre de Soja” en Conesa el 18/06/09.

“Subversivos”. Se acuerdan de esta palabreja ¿no? ¿Se acuerdan quiénes la usaban? Sí, claro que se acuerdan. “REPUDIAMOS ENÉRGICAMENTE LA ACTITUD SUBVERSIVA DE ESTA GENTE”, así, todo en mayúsculas, gritando, patoteando, como lo hicieron todo el año pasado.

Jorge Rulli, del Grupo de Reflexión Rural lo cuenta de este modo en una nota titulada “Ante las agresiones sufridas en Conesa” del 23/06/2009:

“Señores del diario El Informante

Les hago llegar mi Editorial del Domingo 21 donde doy cuenta del brutal acto de irrupción en mi conferencia sobre agro químicos que intenté dar en la localidad de Conesa y donde se me privó del uso de la palabra gracias al número y a los gritos de una patota de unos cincuenta rentistas o productores sojeros. Aún más todavía, ahuyentaron a los pocos vecinos que intentaron acercarse, en especial a los que sufren los impactos de los tóxicos que al ver rodeado el lugar por cincuenta cuatro por cuatro, atemorizados ni siquiera entraron al espacio cultural de la Municipalidad donde intentábamos exponer. Quiero aclarar que no soy empleado de la Radio Nacional donde tengo un programa los días domingos pero NO cobro sueldo. Que No soy oficialista y eso lo sabe cualquiera que me escuche y que escuche el programa. Que soy critico al modelo sojero desde el año 97 tal como lo prueban los numerosos documentos que confirman esa línea de conducta en la página del grupo www.grr.org.ar . Que el GRR Grupo de Reflexión Rural es conocido en el mundo entero, ya que trabajamos con redes ecologistas globales y participamos de observadores en casi todos los encuentros internacionales relacionados a la Biodiversidad, que por nuestra conducta merecemos respeto hasta de nuestros enemigos y adversarios, y que en las recorridas que hemos realizado desde hace años por todo el país dando conferencias y provocando debates, nunca nos había ocurrido algo tan brutal y atentatorio de nuestra seguridad y de nuestros derechos, como lo ocurrido en la zona de Conesa ese día jueves 18 de junio.

Jorge Eduardo Rulli DNI 4289227

Martes 23 de junio

De la Editorial de Horizonte Sur en Radio Nacional AM el domingo 21 de junio de 2009

...Días pasados en la localidad de Conesa, provincia de Buenos Aires, un grupo de cincuenta sojeros exaltados porque proyectamos en su territorio la película Hambre de soja, estuvieron a punto de lincharnos como en aquella película Missisipi en que los racistas, hacen desaparecer a los chicos que van a predicar el derecho de los negros en el sur profundo norteamericano. La compañera del grupo local que estaba conmigo cree que nos salvamos porque antes habíamos pasado por la basílica a saludar a la virgen de San Nicolás. Es posible. Tuvimos un encuentro de tercer tipo con los monstruos argentinos que como en los años setenta, surgen no de la razón, sino de quebrar la armonía del equilibrio humano y poner toda la razón de un lado para dejar por descarte en el otro platillo la sinrazón y la visceralidad. Esa fue la experiencia extrema que atravesamos en Conesa, y aun en medio de los gestos amenazantes y exasperados de los que nos escupían en el rostro, el mote de terroristas, no podía dejar de pensar que esos sujetos, habían sido cuidadosamente modelados como peleles a los que se tira de una piola para que bailen al ritmo del organito y que estaban cumpliendo un rol para que otros se alcen con nuestras riquezas. Así de simple y de trágico es el actual panorama de nuestro país. Lo último que me gritó uno de los energúmenos frente a nuestro maltrecho y pobre autito, que, en medio de tanta riqueza del parque automotor producía pena, y mientras subía a su inmensa cuatro por cuatro fue… “Y vos pretendes que vuelva a mi campo en calesa… eso pretendes… vos estas loco… te quedaste cincuenta años atrás”. Una luz el hombre. Me parece que en algo dio en el clavo, me quedé cincuenta años atrás, en el 59 más precisamente, sí, tal vez tenga razón… También, y a propósito de los desafíos, eso de poder volver en calesa… es muy hermoso…parece que hoy sostener la posibilidad de un debate sobre cómo reunir vida sana, producciones en el campo y tecnologías de una manera diferente a como se da por sobrentendido, es ser terrorista. Bueno, no tenemos más opciones que continuar insistiendo en que otros caminos que los elegidos son posibles y que, como argentinos, nos merecemos otro proyecto de país.

Jorge Eduardo Rulli"

Al margen de las posiciones ultra ecologistas de Rulli (un "peronista reaccionario verde", según la definición de un amigo), nadie puede negar que los "Productores rurales agrupados en la Ruta 188" son amantes del "Diálogo y el Consenso" ¿Verdad? Después de todo, apostrofar a alguien como "SUBVERSIVO" es un buen modo de iniciar un diálogo constructivo ¿O no?

domingo, 26 de julio de 2009

NED: la Fundación Estadounidense para la Democracia - Las Redes de la Injerencia «Democrática»

En su discurso sobre el estado de la Unión, el presidente Bush anunció su intención de duplicar el presupuesto de la Fundación Nacional para la Democracia (NED). Este organismo fue creado por Ronald Reagan para continuar las acciones secretas de la CIA aportando apoyo financiero y dirigiendo sindicatos, asociaciones y partidos políticos. La NED se vanagloria de haber dirigido y manipulado el sindicato polaco Solidarnosc, la Carta de los 77 y muchos otros grupos. Bajo la dirección del Departamento de Estado y en asociación con los partidos republicano y demócrata, el patronato y los sindicatos, la NED ha encontrado numerosos «repetidores» institucionales e individuales en todas partes del mundo, incluyendo Francia.


El presidente George W. Bush anunció, el 20 de enero de 2004, durante su último discurso sobre el estado de la Unión, que duplicaría el presupuesto de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y concentraría «sus nuevos trabajos en la promoción de elecciones libres, del libre intercambio, de la libertad de prensa y de la libertad sindical en el Medio Oriente». Se trata, para la Casa Blanca, de acompañar su acción militar en la región con una ingerencia creciente en la vida interna de ciertos Estados.

A principios de los años 80, el presidente Ronald Reagan estigmatizó a la Unión Soviética como «el Imperio del Mal» y concibió nuevos modos de combatirla. A «la contención» diplomático-militar se agregó entonces una amplia empresa de desestabilización mediante la movilización de la «sociedad civil». Al haber sido reveladas las acciones secretas de la CIA por una serie de comisiones investigadoras y condenadas por la opinión pública, el Consejo de Seguridad Nacional decidió continuar su accionar mediante métodos menos sucios y bajo otra denominación. Principalmente, la nueva estructura tenía que ser protegida de la alternancia mediante una administración bipartidista.

Oficialmente creada el 6 de noviembre de 1982, la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democraty - NED) dispone de un estatuto jurídico de asociación no lucrativa. Pero su financiamiento es aprobado por el Congreso y figura en el capítulo del presupuesto del Departamento de Estado destinado a la Agencia para el Desarrollo Internacional (US Agency for International Development - USAID). Para mantener la ilusión de que se trata de una organización privada, la NED recibe también donaciones de tres asociaciones, que son a su vez financiadas indirectamente por contratos federales: la Smith Richardson Foundation, la John M. Olim Foundation y la Lynde and Harry Bradley Foundation.

«En ocasión de celebrarse el veinte aniversario del Fondo Nacional para la Democracia (NED), reciban mis felicitaciones. Uds. han contribuido con su valioso apoyo material, técnico y moral a la actividad de los activistas por la democracia en numerosos países. Les transmito mi esperanza en que sabrán continuar adelante con ese importante compromiso en muchas partes del mundo en los meses y años venideros. Tony Blair»

La mayoría de las figuras históricas de las acciones clandestinas de la CIA han sido en algún momento miembros del Consejo Administrativo o de la dirección de la NED, entre ellos Otto Reich, John Negroponte, Henry Cisneros o Elliot Abrams. Actualmente la preside Vin Weber, ex-representante republicano por Minnesota, fundador de la ultraconservadora asociación Empower America y buscador de fondos para la campaña de George W. Bush en el 2000. Su director ejecutivo es Carl Geshman, un ex-trotskista convertido en responsable del Partido Socialista de Estados Unidos (Social Democrats, USA) y miembro de la corriente neoconservadora [1]

La NED no es más que la continuación de las acciones secretas de la CIA con otros medios, razón por la cual el Reino Unido y Australia se asocian desde arriba a su gestión en el marco del acuerdo que rige las relaciones entre sus servicios secretos militares.

El principio de la NED es que «Lo que es bueno para América, es bueno para el mundo». Los fondos los administra, por consiguiente, un Consejo Administrativo en el que están representados el Partido Republicano, el Partido Demócrata, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y el sindicato AFL-CIO. Cada uno de estos componentes propone acciones que deben ser aceptadas por dos tercios de los miembros.

Después de atribuido el dinero, este transita mediante institutos controlados por alguno de los componentes. En la práctica, esto lleva a la NED a determinar los Estados que serán blanco de sus acciones y en los cuales ella financia partidos e interlocutores sociales para derrocar gobiernos y poner personas en el poder según «el interés de América» y no conforme al de uno u otro de sus componentes.

Aunque fue creada para luchar contra el comunismo, es precisamente desde que desapareció la Unión Soviética que la NED goza de mejor salud. Mientras pretende dedicarse a la promoción de la democracia, no hace más que someter Estados reproduciendo en estos los intereses contradictorios de la clase dirigente estadounidense.

Desde ese punto de vista, la NED es probablemente la principal responsable de la crisis de las democracias en el mundo: no ha cesado de falsear los mecanismos institucionales y de asimilar la democracia a una «buena administración» en nombre de los pueblos y suplantando a estos.

Por otro lado, la utilización de institutos con diversas etiquetas políticas esconde a la opinión pública el origen de los fondos y los móviles que determinan que estos sean atribuidos. En numerosos Estados, los beneficiarios de estas «ayudas» son manipulados sin que se den cuenta, incluso cuando los individuos que han negociado la atribución de estos fondos están perfectamente concientes de los canales a los cuales se integran.

Los cuatros institutos satélites de la NED son:
- Centro Americano para la Solidaridad de los Trabajadores (American Center for International Labor Solidarity - ACILS). Presidido por John J. Sweeney en su calidad de secretario general de la central sindical AFLC-CIO.
- Centro para la Empresa Privada Internacional (Center for International Private Entreprise - CIPE). Dirigido por Thomas J. Donohue en su calidad de presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, o sea como «patrón de los patrones» [2]
- Instituto Republicano Internacional (International Republican Institute - IRI). Presidido por el senador John McCain, perdedor de las elecciones primarias del 2000 ante George Bush, actualmente principal defensor parlamentario de la guerra global contra el terrorismo.
- Instituto Nacional Democrático para los Asuntos Internacionales (National Democratic Institut for International Affairs - NDI). Presidido por la ex-secretaria de estado Madeleine K. Albright.

El sistema de institutos satélites está inspirado en lo establecido por Estados Unidos, como ejército de ocupación, en Alemania con la Friedrich Ebert Stittung, la Friedrich Naunmann Stiftung, la Hans Seidal Stiftung y la Heinrich Boell Stiftung, utilizadas como retransmisores financieros en aquel país en lugar de los propios institutos alemanes.


Siguiendo el mismo principio, la NED encontró corresponsales en diversos Estados aliados, miembros de la OTAN o de la antigua ANZUS, entre ellos: la Westminster Foundation for Democracy (Reino Unido), el International Center for Human Rights and Democratic Development (Canadá), la Fondation Jean Jaurès y la Fondation Robert Schuman (Francia), el International Liberal Center (Suecia), la Alfred Mozer Foundation (Holanda).

En ocasión de su vigésimo aniversario, la NED hizo un balance de su acción del que se desprende que este organismo financia y dirige actualmente más de 6 000 organizaciones políticas y sociales a través del mundo. La NED proclama haber creado enteramente el sindicato Solidarnosc en Polonia, la Carta de los 77 en Checoslovaquia y Otpor en Serbia. También se congratula en haber montado tanto la radio B29 como el periódico Oslobodjenje en la antigua Yugoslavia y un montón de nuevos medios independientes en el Irak liberado.

La NED publica el Journal of Democracy, que se distribuye en el mundo entero, y la revista Encuentro, especialmente para Cuba, así como libros colectivos. También organiza prestigiosas conferencias con los intelectuales que patrocina (por ejemplo, el historiador François Furet y el patrón de la prensa Jean Daniel en Francia). Finalmente, la NED «forma» cuadros políticos y sindicales, en el mundo entero, en cuanto a todo lo concerniente al ejercicio de la «democracia».

Oficialmente, el presupuesto de la NED es de solamente 50 millones de dólares. Pero se agregan a esta cantidad principal numerosos co-financiamientos destinados a las operaciones que organiza. Estas participaciones exteriores, de un monto evaluado en varias centenas de millones de dólares al año, provienen principalmente del Departamento de Estado, del Departamento del Tesoro y, discretamente, de la CIA.


Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire con sede en París, Francia. Es el autor de La gran impostura y del Pentagate.

[1] Recordemos que la mayoría de los neoconservadores son personalidades trotskistas que se aliaron a la CIA contra el estalinismo. Esta corriente «idealista de izquierda», antiguamente estructurada en torno al parlamentario demócrata Henry Scoop Jackson, se unió al Partido Republicano y ejerce hoy influencia intelectual sobre la Casa Blanca y el Pentágono.

[2] El CIPE realiza acciones contra la corrupción mediante Transparency International y contra la explotación del trabajo infantil por intermedio de Social Accountability International.

jueves, 23 de julio de 2009

La última invasión de Buenos Aires (Cuento apocalíptico)

Corre el mes de mayo de 2014. La crisis del capitalismo ha herido, no de muerte, pero malamente al culto país del sur, Argentina. La miseria está en todas partes menos en la orgullosa ciudad de Buenos Aires, siempre de espaldas al resto del país, por historia y convicción. La brecha entre pobres y ricos se ha ensanchado. Hay, sobre todo en la populosa banlieue de la ciudad de aires parisinos, millones de pobres de toda pobreza. La delincuencia –luego de llegar a niveles alarmantes– ha sido combatida. Pero aún falta. El Congreso ha dictado finalmente la Ley Giménez. Rige la pena de muerte en el país. La imputabilidad llega hasta los 13 años. La policía ha duplicado sus efectivos y ha modernizado sus armas de represión. Hay toque de queda a las 22. Todo edificio de clase media, clase media alta y clases adineradas, tiene dos porteros y cuatro agentes de seguridad armados hasta los dientes. En la provincia de Buenos Aires se han alzado muros en todo lugar en que se consideró necesario. La ciudad de Buenos Aires está cercada por uno alto y hecho con un nuevo material, de reciente aparición en Francia (porque los inmigrantes sin trabajo, casi todos musulmanes indeseados, desdeñados, ya han incendiado dos veces París), que resiste más que el cemento. Los countries tienen alambres electrizados e incontables guardianes con Itakas ultramodernas. Sin embargo, los delitos continúan. Se sabe que hay hambre más allá del mundo de la seguridad.

Un empresario petrolero (nuevo gran negocio que se ha emprendido en el país con capitales chinos, venezolanos y estadounidenses) detiene su coche junto a la banquina, baja y se pone a orinar. Aparece un negrito y entra velozmente en el coche. El tipo dejó la llave puesta. Todo fácil para el pibe. Arranca y sale velozmente. Inútil. El tipo cierra su bragueta, sereno. Saca una Browning que le enviaron esa mañana de una fábrica que trabaja para el Pentágono. Apunta cuidadosamente y dispara. El coche se detiene y se oye la bocina. Igual que en una película de Polanski, Chinatown. El tipo, que es licenciado en Dirección de Empresas Transnacionales y en Informática de Inversiones Globalizadas, que es jerárquico hasta casi la cumbre en su multinacional, se acerca a pasos lentos hasta el auto, abre la puerta y el pibe cae. Presumiblemente tendría que tener un balazo en la nuca. No, acaso el petrolero aún no se ha acostumbrado a esa nueva Browning. El pibe está herido en el hombro. Feamente, pero vive. “Si te movés, te reviento”, le dice el petrolero. Saca su celular y llama a la policía. Pero el pibe, con asombrosa velocidad, le clava una sevillana en el estómago. El tipo no lo puede creer. Cae sobre el asfalto. El pibe da un salto, le quita la Browning y lo quema de nueve balazos. Se lleva el coche.

Lo agarran a los dos días. Gran indignación nacional. Los medios, fuera de sí, exigen la aplicación de la Ley Giménez. Opiniones de todos los sectores del cuerpo de la nación. El escritor León Aguininsky dice: “¡Pobre patria mía, esto no se tolera más!” Chechi Gelberg: “¿Qué hicimos los argentinos para merecer esto? Como dice Ceci Giménez: ‘El que mata debe morir’. Y se acabó. ¿Que tiene 13 años? ¿Que es un niño? Un niño sano se entretiene viendo tele. A Tinelli o a mí. O una serie. 24 o Dexter. Pero no anda asesinando figuras prominentes de la sociedad. Gente se equivocó, es cierto. Y lo reconocí. Pero hoy no. Hoy no podemos equivocarnos. O nosotros o ellos”. La venerada señora del país, su gran dama, Martha Lestrand, opinó: “Ay, qué feo. ¿Quién es ese chico? Yo estoy contra la pena de muerte. Pero a favor de la justicia. Y la justicia es ajusticiarlo”. Pero la más enfurecida es la vanguardista de la pena máxima. La que consiguió que el Congreso dictara la ley que lleva su nombre. La que inscribió en los frontispicios de la eternidad la frase: “El que mata debe morir”. Que algunos –como el rabino Bernstein– ya proponen poner en los mandamientos en lugar del arcaico No matarás, débil, inservible, flojo como Jesús, que así terminó de bondadoso que era. Ceci Giménez, la diva, cuyo peso ha subido como su odio, está (en fin, está llegando a los 120 kilos), sin embargo, feliz. Al fin se aplicará su ley. Se ha optado, en el país, por la guillotina. Si los militares, para terminar con la subversión, esa forma infame de la delincuencia, ese azote que deterioró nuestra democracia, acudieron a la doctrina francesa de contrainsurgencia, ¿cómo no acudir al gran invento del señor Guillotinne?

El rabino Bernstein dijo que el Dios de Israel ordenó a Abraham matar a su hijo. Que mató a toda la humanidad con el diluvio universal. Que hizo sufrir horriblemente a su pueblo en Auschwitz y ninguna muerte lo conmovió. De haber sido así, alguna habría impedido. ¿Quería acaso que en esos campos su pueblo aprendiera a matar? Sus designios son inescrutables para nosotros, pero ningún dios le ha hecho asco a la muerte. Ni Alá ni su profeta Mahoma. El periodismo sigue enardecido. Pide ya la condena para el pibe ladrón de autos. O del auto del petrolero multinacional e inversor informático globalizado. Llega el día. El pibe se llama Aníbal Torres. ¡De pronto, Crónica y Perfil se destapan con una noticia espectacular, definitiva! ¡Aníbal Torres es boliviano! ¡Pertenece a esa raza maldita y oscura que viene a nuestro país a robarles el trabajo a los nuestros, que igual no lo tienen porque no hay! ¡Muerte, muerte al boliviano! ¡Que nunca más un boliviano mate a un argentino de bien! Horacio Verbitstern, en Página 12, revela que el empresario petrolero no era argentino, sino texano, socio de Bush. Que visitaban juntos el campo de concentración de Texauschwitz, en los límites de Texas, donde tienen alojados, en condiciones miserables y sometidos a horrendas torturas, a 3000 supuestos terroristas islámicos. Desde el asesinato de Barack Obama, que pocos lamentaron, estos campos han florecido en Estados Unidos y en todo el mundo. Pero, ¡se está ganando la Guerra contra el Terror! (Oliver Stone ha prometido su film sobre el asesinato de Obama. Dice que, en este caso, no hay ninguna “bala mágica”. Pues lo reventaron de treinta y cinco balazos mientras comía un hot dog en Queen’s junto a unos negros de mierda, o african americans pero de mierda también.)

De modo que la revelación del llamado “perro” Verbitstern sólo logra enfurecer más a la opinión pública, que, dicen algunos, poco tiene de “pública” sino todo de “privada”, pues es el exacto resultado de tres empresas que concentran en sí todos los medios de comunicación y –por medio de un bombardeo incesante de “informaciones” que responden a sus intereses y a los de la parte sana de la sociedad, la que vive protegida de la barbarie excluida tras los muros o eliminada por las fuerzas de la ley– construyen a su antojo la “opinión” de sus oyentes, especialmente la del gremio de taxistas habituados, desde hace largo tiempo ya, a decir sus opiniones políticas, sociales y económicas –que creen “suyas” pero son palabra por palabra las de los medios que escuchan– a sus pasajeros que, de acuerdo o no con ellas, las escuchan pacientemente, pues el Ministerio de Seguridad ha informado que todo tachero argentino dice la verdad, que su palabra es ley y contradecirlo un delito. Al optar parte de la ciudadanía por viajar en transportes públicos –atemorizada de hacerlo en taxi y soltar alguna opinión imprudente como: “Los bolivianos son latinoamericanos como nosotros” o, la peor de todas, “Al delito se lo combate con trabajo y educación”–, el Ministerio de Seguridad ha infiltrado esos transportes con “sérpicos” de todo tipo, desde lisiados hasta falsos epilépticos, que se ponen a dialogar con los pasajeros tal como los taxistas, razón por la cual el peligro sigue siendo el mismo, o peor.

En los colegios primarios se han eliminado todos los métodos modernos o posmodernos de enseñanza. Los niños aprenden a leer con las lógicas y elementales palabras sagradas: ma-má, pa-pá y fa-mi-lia. Pero de inmediato continúan con: se-gu-ri-dad, de-si-gual-dad, negros- de-mier-da, pe-na-de-muer-te, Blum-berg-que-ri-do, Rico- es-mi-a-mi-go, Ceci-es-más-lin-da-que-ma-má, Ceci-es-buena, Ceci-es-fla-ca, Ceci-te-quiero, Ceci-me-ama. Sectores de la vieja oligarquía se han quejado por lo que consideran una intromisión de “Ceci” en los libros de enseñanza sólo comparable a la que gozó la difunta demagoga Eva Perón, cuya influencia fuera nefasta para la enseñanza argentina. Sus reclamos fueron desoídos.

Luego de un breve juicio (que algunos consideran la perfecta antítesis del nefasto Juicio a las Juntas que impulsara un hoy olvidado político radical socialdemócrata, o sea, comunista) el joven boliviano Aníbal Torres, de 13 años y piel persistentemente oscura, es condenado a morir en la guillotina. Sólo tres días más tarde se cumple la sentencia. El verdugo –que usa la venerable capucha negra de esos bravos que supieron, a su modo, imponer también el orden en una Argentina convulsionada– alza la cabeza sangrante del joven Torres y la exhibe a quienes presenciaron la ejecución llevada a cabo en una nueva cárcel construida dos años atrás, que cuenta con un enorme patio trasero al que, a partir de la ejecución del infame delincuente de apellido Torres, se le da el nombre de “Paraíso de la Ley, la Justicia y el Orden”. Un periodista –de nombre Mario Werfeld, de ese diario marxista y sionista más arriba mencionado a raíz de la infamia del llamado “perro” Verbitstern contra el difunto empresario víctima del bolivianito descabezado– sugiere para el “Paraíso” el nombre de “El Matadero”. Esa noche, rabiosos, coléricos cacerolazos estallan frente a su casa, situada, claro, cerca de esa zona detestada de Villa Crespo, pues los argentinos de la seguridad, por coherencia estratégica, apoyan al Gobierno de Israel –cada vez más en manos de su ala derecha, que ya no es derecha sino, más bien, única– en la lucha que, en nombre de Occidente, libra contra los apestosos terroristas palestinos, pero odian a los judíos como siempre. Mario Werfeld se asoma a su ventana y habla a la multitud, que lo escucha: “Sólo quise hacer un homenaje a Esteban Echeverría – explica–, él supo narrar en ese cuento inmortal, ‘El matadero’, la inseguridad en los tiempos de Rosas, los de la primera tiranía. Después, como todos sabemos, hubo otra”. “¿Y después?”, pregunta la irritada ciudadanía (pues las clases del orden y la seguridad no son “multitud” ni menos esa basura de “las masas”, son “exaltados ciudadanos de la República y sus instituciones”). “¿Después?”, repite, confuso, Werfeld. Y comete el error de su vida. Es sincero. Dice la verdad. “Después ustedes. La tercera tiranía. La de la puta oligarquía.” Aún se desconoce su paradero.

Entonces, sólo dos días más tarde de la decapitación de Aníbal Torres, se desencadena el Apocalipsis. En tanto los medios festejan alborozados la primera y exitosa aplicación de la Ley Giménez. En tanto Mario Gordona, reflexivamente, dice: “El joven Torres conocía ya la amenaza. Al conocerla y, sin embargo, matar, debemos inferir que algo en él, algo muy profundo, lo llevó a elegir el suicidio. Nuestra sociedad no ha matado a Aníbal Torres. El se ha suicidado”. En tanto, la sociedad opulenta de Buenos Aires se siente protegida, cuidada hasta los límites más extremos del cuidado. En tanto, todo es calma, coches cero kilómetro, torres de casi 100 pisos, inauguración de los restaurantes súper VIP de 10 tenedores, la quiebra del periódico marxista-sionista y el exilio del perro Verbitstern (preocupado por las señoras con cacerolas que le gritaban: “Verbitstern, a vos te va a pasar/ lo que le pasó/ a Werfeld”, que no rimaba pero igual metía miedo) y de otros sucios integrantes del staff de ese panfleto, judíos todos a los que el Gobierno de Israel negó el derecho de asilo aunque ninguno lo solicitó. En tanto la ciudad se llena de enormes afiches con la figura de Ceci Giménez y la sugestiva frase tanguera: Matar es un placer. En tanto el prolífico escritor León Aguininsky publica un nuevo “panfleto” con el positivo, optimista título de: ¡Hermosa patria nuestra! llegan noticias alarmantes a la ciudad. Dos millones de hombres y mujeres de tez oscura avanzan sobre ella sin que se conozca su propósito, la causa de esa decisión anárquica, levantisca. Que se empieza a sospechar no bien las radios y los noticieros televisivos informan que, al llegar al lujoso y ultraprotegido country sólo para nosotros y para nadie más, sobre todo si es negro, desarman a la custodia –que apenas si logra matar a 30 o 35 de ellos–, se comen vivos a los perros, avanzan sobre los chalets y dan caza a todos los residentes, violan a las mujeres (en especial a las más blancas, a las más rubias y a las más deseables), arrojan a los jefes de hogar contra los alambres electrizados y ríen al ver los movimientos desarticulados de sus cuerpos al freírse y los alaridos que profieren (sobre todo si lo hacen en inglés), otros varones son destripados por turbas de mujeres rabiosas, que no sólo cortan sus penes sino que los injurian al reírse de sus dimensiones, al exclamar: “El de mi negro le saca medio metro a esta porquería”, se encienden fogatas, se queman vivos a los niños y luego se los comen por considerar que esa carne debe ser más tierna que la de sus padres y la de sus “putas madres”, así dicen. Los cronistas de la ciudad opulenta consideran “preocupante” lo sucedido en el country tomado por la turba. “Si siguen avanzando –dice el ensayista, de viejo, muy viejo pasado marxista y sartreano, Julio Juan Sebrela–, estaremos ante una nueva anarquía del año ’20 o, peor aún, ante un nuevo 17 de octubre, jornada que dio origen, según sabemos, a ese movimiento fascista, populista, estatista, dictatorial llamado peronismo, que, por suerte, aún perdura porque, tal vez, los hombres rudos y bien alimentados de los sindicatos de nuestra ciudad puedan salir con sus cadenas a enfrentar a esta turba sin conciencia de clase.” Nada detiene a la muchedumbre oscura y encolerizada.

De pronto, todos ven por la televisión que el hombre alto y fornido, de torso desnudo, que marcha al frente, enarbola una pica y sobre ella... está la cabeza de Aníbal Torres. ¿Cómo la han conseguido? Nadie tiene una respuesta. Pero ahí está: es la bandera de la rebelión. Siguen avanzando. Devastan todo a su paso. Alguien lo dice desde algún medio: “Son los hunos de Atila. Por donde pasan el pasto no crece más”. El periodista Chechi Gelberg se comunica con el eminente historiador Tulio Alterio Donghin, quien se encuentra en Cambridge dictando un seminario titulado: La larga, interminable, insoportable, inexplicable agonía de la argentina peronista. “¿Qué nos puede decir de esto, profesor?”, pregunta Chechi. “Lo que dijo Vicente Fidel López cuando los caudillos federales se acercaban a Buenos Aires: ‘Se esperaba por unos momentos un saqueo a manos de cinco mil bárbaros desnudos, hambrientos y excitados por las pasiones bestiales que en esos casos empujaban los instintos destructores de la fiera humana que como “multitud inorgánica” es la más insaciable de las fieras conocidas’.” “Entonces –balbucea Chechi–, ¿estamos en presencia de una nueva ‘anarquía del año ’20’?” “¿Tiene alguna duda?”, dice, riendo gozoso, el gran historiador. “¿Cree que será peor que aquélla?” “Sin duda, los gauchos federales estaban bien alimentados. Estos son hambrientos. Se los van a comer a todos. A usted también, Chechi.” “¿Qué podemos hacer, profesor?” “Vea, jodansé. Yo, apenas sucedió eso de ‘la noche de los bastones largos’, ¿recuerda?, me rajé de este país. Se veía venir esto.” Destrozan todos los muros. Se apoderan de las armas de los custodios, luego de degollarlos o colgarlos de los faroles de alumbrado. Saquean las armerías. Arsenales incluso. Ahora son un ejército poderoso. Y son millones. Millones de hambrientos, marginados, desclasados, delincuentes, chicos que no murieron con el paco (arma con que la ciudad opulenta soñó eliminarlos: “Como Giuliani en Nueva York”, decían los optimistas), prostitutas, madres de doce hijos, boxeadores de clubes miserables, desocupados eternos, frustrados, humillados que se descargaban golpeando a sus mujeres, a sus hijos, picaneados de todas las comisarías de la gran provincia. Todos marchan sobre Buenos Aires.

El ministro de Defensa se comunica con el jefe del Ejército, general Bustos. “General, aquí el ministro de Defensa.” “Lo escucho, señor ministro.” “Avanza una turba subversiva sobre nuestra ciudad. Prepare a sus hombres y salga a reprimirla. Tiren a matar. Sin contemplaciones, general. No quiero prisioneros, entiende.” El general Bustos responde: “Disculpe, señor ministro, pero el Ejército Argentino ya hizo eso una vez. No lo va a hacer de nuevo. Sé que ustedes, durante los últimos tres años, han reconocido esa guerra sucia. Pero nosotros no. Creemos que en ella se enlodó el honor del Ejército. Entiéndame bien: un ejército no está para fusilar hambrientos. Está para la defensa nacional del territorio. Para luchar contra otro ejército que intente atacarnos. Esos hambrientos no los creamos nosotros. Son obra de ustedes y ustedes se enriquecieron con el hambre de esos miserables. Hágase cargo, señor ministro. Mientras yo sea comandante en jefe del Ejército no voy a ensuciar a mis soldados para defender los intereses de los poderosos. Buenas tardes”. Cuelga el teléfono y el ministro de Defensa monta en cólera: “¡Todo esto se debe a la prédica subversiva de esa monstruosa marxista y, para colmo, mujer! ¡Esa montonera de Nilda Guerré! ¡Nos quedamos sin Ejército! ¡Los avivó a esos pelotudos! ¡Siempre nos hicieron la tarea sucia! ¡Esa puta, comunista, montonera polleruda los volvió inservibles! ¡Democráticos! ¿A qué enfermo se le ocurrió poner a una mina al frente del Ejército, por Satanás!”. Su secretario le informa: “Además, señor ministro, el comandante en jefe del Ejército se llama Bustos, como ese cabecilla que, en la Posta de Arequito, se le sublevó a Belgrano para unirse a los federales. Si esa sangre corre por sus venas, ¿qué otra cosa podía esperar de él la gente decente?”. “¿Y quién mierda lo puso?” “La ministra montonera, señor ministro.” “¡Guerré! ¡Esa zurda de Nilda Guerré! ¿Cómo pudimos darle el gobierno a esa pandilla de subversivos?” “Porque ganaron las elecciones, señor.” “¡Se acabó! ¡Nunca más habrá elecciones en este país!” “Si esa negrada sigue avanzando, me temo que no, señor. A propósito de la negrada, renuncio señor ministro.” “¿Cómo me va a abandonar en este momento?” “No hay mejor momento que éste para abandonarlo.” “¿Y qué piensa hacer?” “Lo que todo porteño de honor ha hecho siempre que los bárbaros se apropiaron de Buenos Aires: exiliarme en el Uruguay. Como Alberdi, Echeverría, Florencio Varela y José María Gutiérrez bajo Rosas. Como Borges, Adolfito Bioy y la espléndida Victoria Ocampo bajo Perón. Como los aviones de la Marina que bombardearon la Plaza en el ’55. Al último que llegó los amigos del Uruguay lo recibieron con vítores y aplausos. ¿Recuerda, señor? ‘Cristo Vence’ ¡Qué tiempos aquellos!” “Oiga, tenga cuidado. Recuerde que en el Uruguay también se exiliaron un montonazo de zurdos y los hicimos mierda con la ‘Operación Cóndor’.” “Señor ministro, ¿usted cree que estos negros de mierda van a montar una ‘Operación Cóndor’? Esas cosas las hace la gente bien, con estudios, con militares formados en la Escuela de las Américas o en la Doctrina Francesa de Contrainsurgencia. Ni los desdichados militares que ahora tenemos podrían hacerlas. Pobres infelices adoctrinados por la montonera Guerré. Adiós, señor.”

Saluda con una breve, veloz inclinación de cabeza; abre la puerta y sale. Busca su coche y parte en busca de su familia. Llega a su casa, estaciona y abre la puerta. Uno de sus niños –su más adorado, el predilecto– se bambolea colgado de una lámpara del techo. A su mujer, dos enormes negros se turnan para violarla en tanto ella le hace fellatio a un tercero, que apoya un revólver sobre su cabeza. Uno, que tiene una Itaka, se fuma toda esa marihuana purísima que le envían sus contactos en Colombia. Otro se le acerca y lleva una cabeza agarrada de los pelos: “¿Se acuerda de la Nélida, doctor Fernández Asquini?”. Porque el secretario se llama Claudio Domingo Fernández Asquini. “La Nélida” era la cocinera. El que tiene la cabeza es su jardinero, el buenazo de Romualdo. “¡Usted, Romualdo!”, exclama Fernández Asquini, “¡No lo puedo creer! ¡Traidor!” “Traidor a usted. Pero no a los negros como yo. Los traje aquí, doctor. Les dije que había marihuana de la buena, vinos carísimos, y su esposa, siempre bella, siempre sexy, llevo años excitándome con ella. Las pajas que le he dedicado, doctor. Fíjese, hoy se me dio. Ya me la violé dos veces. La tercera no. Porque me lo pidió ella.” Tira lejos la cabeza de la cocinera. “¿Dónde está mi otro hijo?”, exclama, rojo de furia, Fernández Asquini. “Fue lo primero que nos comimos.” Se arroja sobre Romualdo y busca su garganta. “¡Negro roñoso! ¡Negro de mierda! ¡Intruso, violador, ilegal desvergonzado!” Romualdo le da una precisa trompada en plena cara y el señor secretario del ministro de Defensa cae sobre un sillón. Ahora tiene la cara bañada de sangre. Romualdo y otros temibles bárbaros se le acercan. Entonces sucede algo milagroso. Fernández Asquini se pone en pie y de su boca, proviniendo del fondo de los tiempos, evocando otras injurias, otros atropellos contra las clases pudientes, salen palabras de Esteban Echeverría, de su cuento inmortal “El matadero”, esa terrible historia del unitario que los sanguinarios federales ultrajaran durante la cuaresma de ese año que Echeverría no precisa pero que ha de ser 1835 o 1836, porque Fernández Asquini grita: “¡Infames sayones! ¿Qué intentan hacer de mí?” “Infames, ¿qué?”, dice un negrazo totalmente en pedo y más alegre que nunca en su vida; una vida, para decir lo justo, de mierda con el añadido de saber que, de esa mierda, jamás saldría. “¡Deberíais andar en cuatro patas como los lobos!”, sigue chillando el ex secretario. “¡Desnúdenlo!”, ordena Romualdo. “Primero degollarme que desnudarme, infame canalla.” Romualdo se encoge de hombros. Jardinero al fin, agarra su azada –que ha traído con él– y de un solo, eficaz, absolutamente profesional movimiento de su musculoso brazo derecho separa limpiamente la cabeza de Fernández Asquini del tronco del secretario del ministro de Defensa, que vienen a ser la misma persona. “¡A la mujer no la toca nadie, carajo!”, ordena en seguida Romualdo. “Es para mí. Me la llevo yo a la toldería.” Nadie podría creerlo, pero en el delicado rostro de la mujer de Fernández Asquini se dibuja una sonrisa sensual, profana, prostibularia y gozosa.

A bordo de un helicóptero Huey, Ceci Giménez desciende en la terraza de su Penthouse, en Libertador y Salguero. Es una mujer que no duda. Todo en ella es celeridad, vértigo. Hay que huir. El país está ardiendo y no habrá televisión por varios meses. No habrá rating. No habrá a quién vencer. A quién humillar. Los habituales descerebrados, esos divinos, amorosos seres que todos los días la miran bobamente, no estarán. No se puede vivir en un país inestable, en peligro. Amenazado por esos negros de mierda, brutos, drogones, alcohólicos, asesinos, sumidos en todo tipo de depravaciones sexuales. Tiene que retirar dinero –mucho dinero, dólares desde luego– de una caja fuerte que tiene en un rincón inhallable del living. Apresura sus pasos. Durante los últimos dos o tres años le cuesta caminar con la agilidad de antes. Le pesan esas piernas voluminosas, con esos tobillos tipo maceta, que han sido una fatalidad insuperable en su vida de éxitos, que se habrían elevado al doble o más de no haber mediado esa desgracia, esas piernas de mierda que hicieron exclamar a la doctora Aslan el triste día en que la vio: “Ceci querida, ¿qué quieres que haga yo con eso? Soy sólo una estafadora de seres desdichados y patéticos con sus cuerpos en abismal decadencia. No soy Dios, hijita”. Pero no importa. Nada la detuvo. “Y ahora me rajo de este país de mierda. Me llevo todos los dólares y me voy a tomar sol en Miami y a beber daikiris con esos pendejos rubios y dorados que se te aparecen hasta en el baño.” Entra en el living y queda paralizada por el horror. No hay un solo mueble. El despojamiento es absoluto. Pero, en el medio, imponente, está la guillotina. Aparecen diez, veinte negros. “¿Te gusta, Ceci? Nos la afanamos de la Penitenciaria. Es la misma con que le cortaron la cabeza a Aníbal Torres, ese pendejito de 13 años, ¿lo ubicás, no?” Otro, uno muy alto, desdentado, con una cicatriz que le cruza la cara, dice: “¿Sabés que nosotros estamos a favor de la Ley Giménez? El que mata tiene que morir”. Se ríen como locos. Algunos saltan de alegría o de furia, difícil saberlo. Aparecen los cuatro chihuahuas de Ceci. Uno de los negros se apodera del más pequeñito y lo quiebra en dos partes. El chihuahua emite un quejido agudo, final. “¿Cuánto quieren, negros de mierda?”, arremete Ceci, “No perdamos tiempo. ¿Diez mil, veinte mil dólares? ¿Más? Tengo más. ¿Cien mil, doscientos mil? ¡Hablen, carajo!” “Queremos aplicarte la Ley Giménez.” “¿Qué Ley Giménez ni qué mierda? Yo no maté a nadie.” “¿Estás segura, Ceci?” “Segura, alacranes. Abran paso. Tengo que irme.” El negrazo alto, desdentado, con la cicatriz, dice: “Nosotros también tenemos otras cosas que hacer. Así que hagamos esto breve. A ver, compañeros, ¿de la muerte de quién se acusa a Ceci Giménez?”. “¡De la muerte de Aníbal Torres! Sin Ley Giménez el pibe no moría. Esa ley lo mató”, exclaman todos. La señalan con sus índices despiadados: “¡Vos lo mataste, perra!” “¡Yo no maté a esa laucha asesina!” “Compañeros, si Ceci Giménez mató al niño Aníbal Torres, ¿qué pena le corresponde?” “¡Morir!” “¿Por qué?” “¡Porque el que mata debe morir!” “¡No, no, no! ¡Por favor, no!”, suplica la diva. Le meten la cabeza en la guillotina y dejan caer la cuchilla. La cabeza rubia se desliza sobre el parquet de roble de Eslavonia y rueda como una pelota. Los chihuahuas juegan alegremente con ella. Los justicieros se llevan la guillotina con la cuchilla ensangrentada –piensan usarla con algunos otros famosos personajes– y se van.

Los negros llevan horas apropiándose de la ciudad. Se comen todo lo que encuentran. Agarran los niñitos de esos cochecitos tan lindos de color celeste o rosa y –ante los alaridos de las madres– se los devoran vivos. Luego ametrallan a las buenas señoras. “¿De qué mierda van a servir nuestras cacerolas?”, se preguntan, con impecable lógica, algunas. “¡Llamen al campo!”, gritan otras. Inútiles propuestas. “Todo esto tenía que suceder”, piensa un escritor del diario marxista sionista, uno que se quedó en el país. Toma un café con Osvaldo Bayer. El viejo Bayer ve llegar a los negros enfurecidos por la avenida Santa Fe. Toma, con su amigo, algo más joven que él, una cerveza en una mesa con sombrilla de Santa Fe y Callao. “¿No son hermosos?”, comenta. Se les une Norberto Galasso. Pide un café. “Es un tango lo mío –comenta Norberto–, ‘El último café’.” “¿Nos podremos unir a ellos?”, pregunta el escritor que lee algo de Heidegger, un poco al pedo a decir verdad. “No –dice Osvaldo–, mirá cómo estamos vestidos. Luchamos por ellos pero no somos como ellos. Nos van a matar como a cualquiera. ¿No vas a hacer el papelón de ir a hablarles, no?” “Prefiero morir a hacer el ridículo”, dice el escritor. Galasso los mira con embeleso: “Miren, qué contento estaría el compañero Scalabrini: el subsuelo de la patria sublevado”. De pronto ven aparecer al casi ingeniero Blumberg. Tiene cara de loco. Se acerca a la muchedumbre. Alza los brazos. A su lado, el rabino Bernstein. “Paz, hermanos”, empiezan a decir. “Dialoguemos. Sólo queríamos seguridad. No hacerles daño”, dice Blumberg. “Dios es de todos. Nos ama a todos. Si somos fieles a él haremos una patria que nos cobije a ustedes y a nosotros –dice el rabino–, una patria para vivir en libertad. ¡Libertad, libertad, libertad para todos!”, remata desdiciéndose de afirmaciones anteriores. Pero los invasores no son tontos. “Callate, hipócrita –le dice uno–, vos proponías ‘seguridad’ en lugar de ‘libertad’.”. La muchedumbre feroz, hambrienta, sedienta de todo, oscura, sanguinaria, les pasa por encima, los aplastan, las tripas, los sesos, los intestinos de los dos pacificadores quedan para los perros, que –dicho sea de paso–, viven una jornada de gloria. Ahora se acercan a los tres compañeros que esperan sentados a esa mesa y mirándolos con admiración. “Muchachos –les dice Osvaldo Bayer–, estamos con ustedes. Sigan, que no quede nada en pie. Tampoco nosotros.” Alguien se dispone a hundirle un puñal en el pecho. “¡Un momento! –se oye–. ¡Ese es don Osvaldo Bayer, carajo! Este viejo es de los nuestros.” “No, muchachos, yo soy un burgués como cualquier otro. Mátenme.” El que lo reconoció se adelanta: “Usted dio varias charlas en nuestras villas miserables, don Osvaldo. Se ocupó de nuestros compadres los indios. No lo vamos a ofender”. Muchos lo quieren achurar y dejarse de joder y seguir adelante. Pero el salvador de Osvaldo tiene pasta de jefe. “¡Basta, hijos de puta! ¡A Osvaldo no lo toca nadie!” “¿Cómo te llamás, pibe?”, pregunta Osvaldo. “Matasiete.” “Igual que uno de los gauchos de ‘El matadero’”, dice el escritor. Y Matasiete, de golpe, lo mira a Norberto y dice: “¿Y usté no es Norberto Galasso?”. “Sí, pibe.”. “Se viene con nosotros, don Norberto. ¿Y este boludo?” señala al escritor. “No me gusta. Tiene cara de judío.” “No –dice Osvaldo–, yo lo quiero mucho. En los noventa creía que se nos perdía porque le filmaron una novela en Hollywood. La Columbia Pictures. Pero mirá: no. Siguió en la misma.” “Probar la tentación y no ceder a ella es más difícil que no ceder por no probarla nunca”, dice el escritor que sigue leyendo a Heidegger. “¿Qué mierda quiso decir?”, pregunta Matasiete. “Vos dejalo. Cuando escribe lo entienden todos”, dice Galasso. “Bueno, muchachos, algunos intelectuales vamos a necesitar” –dice Matasiete–. “¡Se vienen con nosotros! Pero, don Osvaldo. Háganos un favor, quiere. ¡Lleve usted nuestra bandera!” Y le dan a Osvaldo la pica con la cabeza de Aníbal Torres. “¡Qué honor, muchachos!”, dice Osvaldo, “Gracias.” “Vamos –dice Matasiete–, ¡a comernos todo lo que queda!” Al rato, se le acerca al escritor: “¿En serio estuviste en Hollywood, cara de ruso?”. “Sí.” “Y las minas, ¿qué tal?” “Nada del otro mundo. Cartón pintado. Aquí, entre las tuyas, tenés cada morocha que les da veinte vueltas.” Y allá van. Con don Osvaldo Bayer al frente en la jornada más gloriosa de su vida.

El ministro de Defensa –ahora solo en su despacho– tiene una idea genial. Se comunica con el presidente de los Estados Unidos, William Peterson, un republicano sanguinario que se impuso con fraude y es el principal sospechoso del asesinato de Barack Obama. “Señor presidente –dice el ministro de Defensa–, hemos detectado que entre la multitud que invade Buenos Aires hay miles de terroristas islámicos. Algunos, incluso, han creído ver al mismísimo Bin Laden.” “Ya mismo actuamos”, dice Peterson. “No en vano el mundo se ha globalizado y la lucha contra el terrorismo también. Cuelgo con usted y doy órdenes para que treinta aviones con misiles nucleares vuelen a Buenos Aires.” “Pero, señor presidente –dice el ministro de Defensa–, así no va a quedar nada en pie. Ni siquiera yo.” “¿Y a mí qué mierda me importa? ¿Desde cuándo el gobierno de los Estados Unidos de América se preocupa por los daños colaterales?” En menos de tres días nada queda en Buenos Aires. Ni un edificio ni un ser humano. Es, por fin, la ciudad más segura del mundo.

José Pablo Feinmann

martes, 21 de julio de 2009

Los 100: Comunicado sobre la Declaración de la AEA


El comunicado dado a conocer por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) ha puesto en negro sobre blanco el pensamiento del sector más concentrado y globalizado de la burguesía argentina.

Además de expresarse a favor de un nuevo endeudamiento con los organismos multilaterales de crédito –FMI, Banco Mundial, et allia-, por la baja de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, por la libertad de precios y el derecho a la propiedad privada, la declaración se refiere de manera sibilina al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Posiblemente no sea materia de Los 100 responder a las exigencias de política económica y social que plantean estos empresarios monopólicos. Su preocupación por la pobreza y el pedido de su drástica disminución resulta incongruente con su posición de desfinanciamiento del estado a favor de los pooles sojeros y el chantaje de la Mesa de Enlace.

La insincera afirmación de que "La atención de las necesidades de los sectores más vulnerables podrá hacerse de la manera más efectiva en base a los recursos generados por una producción exportable de mayor escala" se contradice, de manera flagrante con el alto porcentaje de trabajo en negro y trabajo infantil que caracteriza a las relaciones laborales en el campo, donde sólo un promedio del 33 % están registrados en la seguridad social; sin descontar la desocupación incrementada por la sojización de los campos.

Pero la declaración se mete en un área que sí corresponde a nuestras preocupaciones cuando sostiene: "debe evitarse toda acción o medida que debilite económicamente a las empresas periodísticas independientes. La libertad de elegir entre la amplia oferta de medios periodísticos existente en la Argentina es potestad exclusiva de los ciudadanos, y no debe ser distorsionada por medio de regulaciones o medidas de Gobierno."

Los empresarios monopólicos argentinos, como se ve, manipulan y tergiversan el sentido y el texto del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

En nombre de la libertad de elegir a ellos mismos, impiden que otros sectores, sin fines de ganancia empresarial, participen en la comunicación y el periodismo.

El eufemismo "empresas periodísticas independientes" oculta la realidad de un sistema mediático formado por un par de grandes empresas cartelizadas, dependientes y tributarias de un inmenso poder económico continental, relacionado con el sistema financiero internacional.

Es mentira que exista en la Argentina una amplia oferta de medios periodísticos.

Solo cuatro monopolios de multimedios absorbe el 84% de la demanda comunicacional en el país.

Dos grandes diarios nacionales con intereses y propiedades compartidas, un sistema cuasi monopólico de televisión por cable, la dictadura de los opinadores profesionales pagados por estas empresas y la exclusión de todo pensamiento crítico al sistema mediático son las verdaderas y evidentes características del idílico cuadro que intenta pintar la organización patronal AEA.

La falacia liberal acerca de los medios de comunicación independientes del poder político oculta el hecho de que, en nuestros países, el poder político del estado nacional es el único capaz de balancear el apabullante poder económico del capital monopólico.

Es imposible una vigencia plena de la democracia comunicacional sin un estado que favorezca con su legislación y accionar a los sectores más débiles de la sociedad, convertidos en consumidores pasivos de una información unilateral y tendenciosa generada por ese mismo sector monopólico y a su servicio.

De ahí la necesidad de esta nueva ley –que tanto teme este sector empresarial-, de su amplia discusión en el seno de la sociedad y su sanción parlamentaria.

Si la AEA tiene algo que decir a este respecto que participe en la discusión y debate en foros que se está llevando a cabo en todo el país, sin presiones amenazantes ni falsedades ideológicas.

Hugo Barcia, Secretario General
Enrique Masllorens, Secretario de RR.II.
Alberto Nadra, Secretario de Organización
Julio Fernández Baraibar, Secretario de Producción de Contenidos
Norberto Colominas, Secretario de Asuntos Profesionales
Eduardo Perico Pérez, Secretario de Prensa
Mabel Maidana, Subsecretaria de RR.II.
Juan José Salinas, Subsecretario de Producción de Contenidos
Santiago Plaza, Subsecretario de Prensa

Buenos Aires, 19 de julio de 2009

jueves, 16 de julio de 2009

Frank La Rue: "Argentina está siendo un Modelo muy Especial en el Mundo"


Buenos Aires, 14 de julio (Télam).- El Relator de Libertad de Expresión de la ONU, Frank La Rue, sostuvo "la Argentina está siendo un modelo muy especial en el mundo", al referirse al proyecto de Ley de Comunicación Audiovisual, que está siendo analizado antes de su ingreso al Parlamento.

En una entrevista exclusiva con Télam, La Rue señaló además que "Argentina esta sentando un precedente en esta nueva ley de audiovisuales y yo sí creo que sirve de ejemplo no solo para el continente latinoamericano sino para el mundo entero".

A continuación la entrevista completa que mantuvo La Rue con Télam:

Télam: ¿Cuál es el objetivo de su visita a la Argentina?

FLR: Yo he venido a la Argentina invitado por el Consejo Consultivo de la Sociedad Civil, para evaluar y ver el proceso de validación y conversación sobre la ley de autorización de medios audiovisuales. Yo creo que Argentina esta siendo un modelo muy especial en el mundo. A los relatores y las relatoras nos toca evaluar normalmente lugares críticos en derechos humanos, indicar a los gobiernos y a los Estados, hacer recomendaciones. Pero también parte de nuestra función, que normalmente se olvida, es evaluar los ejemplos positivos, y generar una forma de compartir las mejores prácticas. Y yo realmente he venido a la Argentina con mucha alegría, porque creo que Argentina esta sentando un precedente en esta nueva ley de audiovisuales y yo sí creo que sirve de ejemplo no solo para el continente latinoamericano sino para el mundo entero.

Télam: ¿Qué podría expresar acerca del panorama mundial de la libertad de expresión?.

FLR: Creo que América Latina, también en el mundo, si uno ve las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, es lo mas avanzado que hay en doctrina, incluso mucho mas avanzado que la Corte Europea de Derechos Humanos. Sin embargo también creo que el mundo esta padeciendo del fenómeno de los fundamentalísimos religiosos. Y en ese tema de los fundamentalismos hay un retroceso, incluso en algunos países se quiere penalizar temas religiosos, como la blasfemia. Esas realmente son formas de censura que, además, van en detrimento de las minorías religiosas o étnicas. Yo sí me he propuesto en el mundo desarrollar un rol proactivo de la Relatoría. Nosotros creemos que hay que defender siempre la libertad de prensa y la profesión de periodistas, pero además la libertad de expresión va mucho mas allá, yo pretendo analizar todos los sectores que han sido excluidos de la libertad de expresión, por ejemplo en América Latina hay pueblos indígenas sin libertad de expresión. Estamos pensando hacer, con la presidenta (Michelle) Bachelet en Chile un evento sobre mujer, acceso a la información y libertad de expresión, o estamos planeando con el comité de derechos del niño hacer un evento sobre niñez y libertad de expresión porque la libertad de opinión y expresión, se desarrolla desde la niñez y es una forma de combatir la violencia contra la niñez y la violencia intrafamiliar. Cada vez que un niño o una niña aprendan a pensar por su cuenta y expresarse especialmente con libertad vamos a democratizar los medios.

Télam: Tenemos el ejemplo reciente de los acontecimientos que se están dando en Honduras con el derrocamiento del gobierno constitucional. Que han analizado respecto de la situación de la libertad de expresión en Honduras?

FLR: Bueno puedo decir públicamente que yo he emití un comunicado personal, pero además se emitió un comunicado de 4 relatorías de Naciones Unidas: la de Defensores de Derechos Humanos, la de Independencia de Jueces y Abogados, la de Detenciones Sumarias y la Relatoría de la Libertad de Expresión.

¿Por qué? Porque nosotros creemos, yo personalmente siendo guatemalteco, y siendo de un país vecino de Honduras, digo que el precedente del golpe de estado en Honduras, es un retroceso histórico de 20 años en América latina. Yo se que son controversiales algunas de las medidas que el presidente Zelaya quería tomar, pero había mecanismos legales para poner eso en disputa. Que las élites económicas de Honduras recurran a movilizar a los militares es efectivamente la forma equivocada.

Porque además, aunque nadie lo crea, cae la tentación de todas las élites del continente y de las fuerzas armadas, de pensar que la Constitución depende de los ejércitos y no es cierto. Las Constituciones de nuestros países y la democracia depende de la participación ciudadana, es la ciudadanía la que se vuelve garantía. Entonces no podemos permitir bajo ninguna excusa la posibilidad de un golpe de estado, aunque quede ahora en el aire, porque pareciera que hay un pequeño impasse, esto de todos modos debe ser revertido. Para mi es importante e imprescindible que regrese el presidente Zelaya para que después discutamos el devenir político.

Télam: Para tomar un ejemplo, en los Estados Unidos existen limitaciones a la propiedad de los medios de comunicación para garantizar la libertad de expresión. En ese sentido ¿cuál debería ser el rol de los Estados para garantizar esa libertad de expresión?.

FLR: Bueno es interesante ahora que mencionas el ejemplo de los EEUU. Estados Unidos no admite según la enmienda número uno, de la Constitución ninguna limitación a la libertad de expresión.

Ellos lo llevan al extremo que ningún otro país en el mundo lo lleva, por ejemplo que el Ku Klux Klan exista y se manifieste en forma racista, cuando el Pacto de Derechos Civiles y Políticos en su artículo 20 efectivamente prohíbe las manifestaciones de racismo que inciten a la violencia racial. Lo que EEUU si tiene, y este también es un ejemplo para otras partes es el combate de monopolios y eso es parte de sus leyes económicas. Y en el combate de los monopolios incluye los monopolios de los medios de comunicación. O sea, ningún monopolio debe existir y especialmente los monopolios de los medios de comunicación porque eso inhibe y rompe la libre competencia del mercado.

Télam: Además del combate a los monopolios como en el caso de EEUU ¿qué otros factores de riesgo usted puede identificar que puedan tener en los países y que afecten a la libertad de prensa?

FLR: Yo identifico dos riesgos. Por un lado los sectores excluidos. Como hemos dicho, pueblos indígenas y libertad de expresión; niños y niñas y libertad de expresión; organizaciones de mujeres y la participación de la mujer en la libertad de expresión; pueblos africanos o afro descendientes. Y estoy trabajando con la Relatora (Magdalena) Sepúlveda de Derechos Humanos y Extrema Pobreza, el tema de pobreza y acceso a la comunicación, ya ni siquiera a la información sino a la comunicación como parte del derecho al desarrollo. Pero por otro lado está el tema de los monopolios, hay una tendencia al monopolio en el mundo y la libertad de expresión siempre va vinculada al pluralismo, porque realmente la Relatoría es de Libertad de Opinión y Expresión. Para que un pueblo pueda desarrollar su opinión propia tiene que tener acceso a todas las tendencias y a todas las visiones filosóficas. Pero lo importante en la libertad de expresión es mantener el pluralismo y no permitir que ningún interés económico o político se eternice en los medios.

Télam: En su visita a la Argentina tiene una agenda nutrida y tiene reuniones con varias organizaciones.

FLR: Tengo una reunión con la sociedad civil. Yo estoy muy impresionado, porque esta ley que va a presentar la Presidenta al Congreso sobre materiales audiovisuales y difusión audiovisual, fue consultada a nivel nacional. Yo creo que Argentina está sentando un precedente muy importante. No sólo en el contenido de la ley, porque el proyecto original que vi es lo más avanzado que hay en el mundo en ley de telecomunicaciones, sino además en el procedimiento que se siguió, el proceso de consulta a nivel popular. Me parece que esta es una ley realmente consultada con su pueblo. Yo no tengo ningún problema en decir que he venido a felicitar a la presidenta (Cristina) Kirchner tanto por la iniciativa de la Ley como por la posibilidad de consultarla con su pueblo. Creo que está sentando un precedente muy positivo en el mundo, en América Latina y espero que sea seguido.

Y en segundo lugar vengo a verme con el canciller (Jorge) Taiana que es un viejo amigo activista de derechos humanos, con el que hemos compartido y con el que estamos planeando con las Madres de la Plaza de Mayo y otras organizaciones de derechos humanos la posibilidad de hacer en Argentina en noviembre un evento que para mi, como guatemalteco que también tiene el número más grande de desaparecidos en América un tema muy importante que es el acceso a la información como derecho a la verdad de las victimas de la recuperación de memoria histórica, la preservación de los archivos y la posibilidad de desarrollar esto como un derecho humano.

Estamos hablando de hacerlo a finales de noviembre y de ser posible hacerlo en la ESMA que es un gran testimonio de Argentina al reconocimiento de su pasado y a honrar la memoria de sus víctimas. (Télam).-

Tres llamadas y el fantasma del "Fino" Palacios, jefe de la Policía de Macri

Acabo de recibir una tercera llamada en el breve espacio de dos horas. En las tres, quien llama, tras escuchar mi voz y una breve pausa, corta. Recuerdo cuando los jefes del (luego disuelto por encubrir a los asesinos que volaron la AMIA) Departamento de Protección al Orden Constitucional (DPOC) de la Policía Federal ordenaron llamarme y amenazarme, allá por 1992, luego del atentado a la Embajada de Israel. Tardé años en descubrir (porque así quedó claro en un expediente judicial que se desarrolló a mis espaldas) de dónde provenían esas llamadas. Y enseguida, a deducir con certeza cual era su intencionalidad.

Los jefes del DPOC estaban por entonces -es una manera amable de decirlo- aliados con Alfredo Yabrán y enfrentados con un grupo de ex "batatas", es decir, miembros del siniestro Batallón 601 de Inteligencia del Ejército coaligados con los rivales nacionales y extranjeros del entonces misterioso empresario de rostro desconocido al que siniestros tipos a su servicio como el capitán de fragata Adolfo Donda (a) "Gerónimo" o "Jerónimo" (el jefe de la ESMA responsable de la muerte de su hermano y de la apropiación de su sobrina, la diputada Victoria Donda) solían llamar en un susurro apenas como "El Cartero", "El Amarillo" (por los colores de Ocasa, la única empresa cuya propiedad Yabrán reconocía), O, a lo sumo, como "El jefe".

Jorge "El Fino" Palacios estaba en el DPOC luego del atentado a la AMIA y participó muy activamente del encubrimiento borrando evidencias justo en la encrucijada entre la supuesta camioneta bomba y el volquete que se dejó frente a la puerta de la mutual judía antes de que el amonal demoliera el edificio y matara a 85 personas. La diferencia entre él y sus jefes es que supo conservar el aval de la CIA y agencias federales de los Estados Unidos como el FBI y la DEA, aval gracias al cual fue primero jefe antidrogas y luego jefe antiterrorista de la repartición.

Mauricio Macri confia en él porque Palacios participó en la pesquisa que culminó con su liberación del secuestro al que lo habían sometido federales y ex federales de la llamada "Banda de los comisarios", cuyos soldados confesaron sus crímenes bajo horrendas torturas a que los sometieron sus ex compañeros, federales en actividad. Esos tormentos supusieron la condena del Estado argentino -que debe pagar por ello onerosas reparaciones- por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Sin embargo, más de la mitad de los crímenes cometidos por la llamada "Banda de los comisarios" permaneció oculta, y el secuestro y asesinato de Rodolfo Clutterbuck -directivo de Alpargatas y del Banco Francés- por esa gavilla siniestra tardó más de una década en salir a la luz.

No es de extrañar, ya que Palacios -cuyos vínculos con violadores seriales de los derechos humanos y poseedores de drogas ilícitas y automotores robados son públicos y notorios- es un encubridor profesional. Así lo expliqué en la última nota que publiqué. Se me hace que las tres misteriosas llamadas anónimas que recibí están relacionadas con ella.

Yo no suelo salir de la Ciudad, por lo que hago responsable de mi seguridad y la de mi familia a Macri y al jefe de policía que tan irresponsable y ofensivamente nombró. Y a sus colaboradores, todos provenientes de la Superintendendencia de Seguridad Federal (SSF) de la dictadura, con sede en la calle Moreno 1417 dónde funcionaba el siniestro "Grupo de Tareas 2" en el que parece haber estado Palacios y funcionó luego el DPOC.

Insisto, si tienen tiempo lean mi última nota.

Y lean también otras notas publicadas en Veintitrés, Miradas al Sur y Página/12.

Si lo hacen, les garanto que estas explicaciones les parecerán ociosas.

Por Juan Salinas / Zoom

miércoles, 15 de julio de 2009

Israel/Gaza: El muro de silencio comienza a caer


"No había inocentes en Gaza"
26 soldados que participaron en la guerra explican a una ONG israelí las atrocidades perpetradas durante 22 días de contienda

"Abrimos fuego y no hacemos preguntas". "Nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte posible de nuestra zona". "Mi comandante me dijo, medio sonriendo, medio serio, que esas demoliciones podrían añadirse a su lista de crímenes de guerra". "Si alguna vez nos hablaron de inocentes, fue para decirnos que no había inocentes". Es el turno de los soldados israelíes. Dirigentes, académicos y analistas hebreos; políticos y civiles palestinos; organizaciones no gubernamentales internacionales y locales; Naciones Unidas. Todos han investigado y extraído conclusiones de la guerra que el Ejército israelí lanzó contra Gaza el invierno pasado. ¿Guerra? "¿Es realmente plausible denominar batallas al bombardeo con artillería y tanques, y al fuego lanzado desde helicópteros y aviones?", se pregunta el abogado Michael Sfard, defensor ante los tribunales israelíes de muchas víctimas palestinas del Ejército. "Es el ataque más duro que ha infligido el Estado de Israel a una zona urbana densamente poblada por civiles", añade Sfard. Algún ex diplomático israelí confiesa, exigiendo no ser citado, que las operaciones por tierra, después de la primera semana de bombardeos aéreos, fueron "un exceso". Pero ahora lo han contado a Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio), una ONG israelí, 26 militares que participaron en la campaña. Algunos se plantaron ante las cámaras y prefirieron que su rostro fuera difuminado. Otro, como el experimentado sargento reservista Amir, a cara descubierta. Su descripción provoca escalofríos y explica por qué varias zonas de Gaza parecían devastadas por un terremoto. A todos ellos les resultará muy difícil tragarse la coletilla que los líderes de su país utilizan a destajo: "El Ejército de Israel", dicen, "es el más moral del mundo". La guerra de Gaza ha sido un punto y aparte. No hubo reglas y los crímenes de guerra, según la ONG, no fueron ni mucho menos hechos aislados.

Todo fue diseñado para acometer una "guerra sin bajas", en palabras de Sfard. Y como relata Yehuda Shaul, uno de los directivos de Breaking the Silence, "la mejor manera de defenderse es disparando fuego masivamente. Así el enemigo no saca la cabeza. Se bombardearon barrios y viviendas sabiendo que se iba a matar a civiles. Después de lanzar octavillas sobre un barrio, se decidió que se podía matar a quien fuera". 1.400 palestinos perdieron la vida en 22 días de contienda, una gran mayoría de ellos civiles. Las milicias palestinas mataron a tres inocentes israelíes con cohetes kassam. De los nueve soldados caídos, cuatro lo fueron por fuego amigo. Unas 50.000 casas, 200 escuelas, casi un millar de fábricas fueron dañadas o convertidas en ruinas, según Naciones Unidas. La lucha entre militares y milicianos fue la excepción en una campaña en la que soldados disparaban contra depósitos de agua por aburrimiento; en la que se lanzaron bombas de fósforo en zonas civiles, en las que muchos soldados se dieron al pillaje, y en la que se disparaban cañones para despertar a una compañía.

"Las reglas de combate no distinguieron entre combatientes y civiles; no tuvieron en consideración que los combates tuvieron lugar en una zona donde debía conocerse la presencia de niños, mujeres y ancianos; se emplearon armas con un radio de precisión inapropiado para áreas llenas de civiles; la amplia devastación; la destrucción sistemática; su increíble magnitud; la destrucción de casas, apartamentos, edificios públicos y propiedades, en muchos casos sin que respondiera a una aparente necesidad militar", precisa Sfard. "Disparar a cualquiera que se supone no debe estar en un lugar" fue una regla destinada a impedir bajas propias. A cualquier precio. No se daban órdenes precisas, pero todos los soldados coinciden en que había que hacer lo que fuera para no caer heridos. Un militar admite que se empleó con profusión la denominada "entrada mojada". Es decir, el allanamiento de una casa a tiro limpio. En ocasiones lanzando misiles o proyectiles antitanque. Después se comprobaría lo que había dentro.

La destrucción, deliberada según los testimonios, fue minuciosamente planificada. Antes de la guerra, durante el entrenamiento, "nos dimos cuenta de que esta vez no se trataba de una campaña, sino de una guerra en la que te quitas los guantes... Las consideraciones que estábamos acostumbrados a escuchar sobre las reglas de combate, y los esfuerzos por no dañar a inocentes no se escucharon esta vez. Al contrario... Un comandante nos dijo que no habría segundos pensamientos sobre cualquier amenaza, real o imaginaria, que pudiéramos sentir... La idea era abrir fuego y no intentar considerar las repercusiones. Ante cualquier obstáculo, ante cualquier problema, abrimos fuego y no hacemos preguntas. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio se bombardea. Éste es el espíritu que se transmitió durante el entrenamiento", relata Amir.

El componente religioso también jugó su papel. "Se repartieron pasquines con el sello del Ejército y su Rabinato que contenían material político explícito: los palestinos eran descritos como los filisteos, nuevos en esta tierra. Como alienígenas en esta tierra que nosotros debemos retomar. Luego el rabino Chen nos habló de la santidad del pueblo de Israel y de que estábamos luchando en una guerra entre la luz y la oscuridad llena de connotaciones apocalípticas y escatológicas. El lenguaje era altamente mesiánico. La guerra entre la luz y la oscuridad era la preparación para la redención. Pero más perturbador que este asunto religioso era la demonización del otro, los hijos de la oscuridad, mientras nosotros éramos los hijos de la luz. Esto es muy problemático porque se podría esperar que se hiciera una distinción con los civiles", narra otro militar.

Un activista de la ONG israelí Breaking the Silence le pregunta a Amir, que ha servido en Gaza y Cisjordania varias veces como reservista: ¿Esto era nuevo para ti? "Sí. Sin ninguna sombra de duda... Nunca tuve permiso o recibí instrucciones para comportarme de este modo... De alguna manera, el Ejército siempre planteaba vías para tratar de evitar heridos. En esta ocasión, la sensación era la contraria. Como si herir a civiles no jugara un papel en las consideraciones... Si alguna vez nos hablaron de inocentes fue para decirnos que no habría inocentes. Todos allí eran el enemigo. Es una frase que escuchamos al comandante de la brigada... No había normas para el combate. La norma era disparar".

Relata un soldado que observó a un hombre con una antorcha y camisa blanca aproximarse. Pidió a su comandante permiso varias veces para realizar disparos de disuasión (a metros de distancia para que el palestino se detuviera) tras informarle de que el hombre no iba armado. El oficial no se lo concedió. Cuando ya estaba muy cerca, cuanta el uniformado: "De pronto una explosión de fuego que venía de arriba nos hizo saltar a todos. El hombre comenzó a chillar. No lo olvidaré mientras viva. Todo el mundo disparaba y el hombre gritaba. El comandante bajó las escaleras y dijo: 'Este es el comienzo de la noche'. Se preguntó al comandante porque no había autorizado el fuego de disuasión, y contestó: 'Es de noche y era un terrorista'. Cuando le dijimos que el hombre sólo llevaba una antorcha, respondió: 'No importa, era de noche'... Al día siguiente enviamos a un perro para detectar si tenía explosivos. No tenía nada. Sólo su antorcha.

Mientras el presidente Simón Peres y varios miembros del Gobierno repitieron hasta la saciedad que Hamás y los demás grupos armados palestinos utilizaron escudos humanos en sus operaciones y que sus acusaciones eran propaganda, resulta patente, a tenor de estos testimonios, que el Ejército israelí sí los utilizó. "Johnnies". Así llamaban los uniformados a los palestinos que eran forzados, encañonados y maniatados, a entrar en las casas sospechosas de albergar a milicianos. En alguna ocasión, alguno debió entrar más de una vez para tratar de convencer a los hombres armados milicianos de que se rindieran. ¿Y si no se rendían, se derribaba la casa sobre ellos? "Sí", contesta un sargento de la Brigada Golani. Otras veces obligaban a los palestinos a taladrar paredes con martillos mecánicos para eludir cualquier riesgo de que los soldados se toparan con una trampa explosiva.

"No era necesario tanto fuego. Tengo la sensación de que el Ejército buscaba una oportunidad para llevar a cabo una demostración de fuerza espectacular. Es la única explicación para el uso de morteros dentro de una zona urbana", explica un sargento de una brigada de infantería que fue enviado a Netzarim, al sur de la ciudad de Gaza. "Los objetivos de la guerra eran vagos. Pero nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte de la zona posible. Esto es un eufemismo de destrucción sistemática". El suboficial explica que las casas se derribaban por dos razones. Una operacional: la sospecha de que en una vivienda se guardaban armas, o si de ella partían túneles, o si había señales de que se había excavado. El segundo motivo lo denominaron "El día después", teniendo siempre en mente que la operación era de duración limitada. "La idea era dejar un área estéril detrás de nosotros cuando nos marcháramos. Y el mejor modo para lograrlo era arrasar la zona. Así tendríamos buena capacidad de fuego, visibilidad abierta. Podíamos verlo todo. Eso significaba las demoliciones para el "Día Después". En la práctica, esto supuso derribar casas que no eran sospechosas. Puedo incluso decir que, en una conversación con mi comandante, mencionó, medio sonriente, medio triste, que esto podría añadirse a su lista de crímenes de guerra".

No se escatimaron métodos ni recursos. "Todos los medios de destrucción se utilizaron, al menos los que yo conozco. Las casas eran demolidas con excavadoras D-9 que trabajaban continuamente, pero la artillería, helicópteros, tanques y aviones también se emplearon. Y morteros de 81 milímetros, creo. Y, por supuesto, unidades especiales de ingenieros que hicieron explosiones controladas de casas. Las explosiones eran constantes. No siempre sabían porqué, pero volaban casas diariamente". En los alrededores de donde se instaló la compañía de este sargento no hubo combates. "No, no. En general no vimos a nadie vivo, excepto los soldados". También con experiencia en la franja de Gaza, el sargento coincide con los demás militares: "La destrucción fue en una escala diferente. Nunca había conocido semejante poder de fuego".

¿Que te preocupa de esta operación? Y responde otro soldado: "Primero, tanta destrucción, todo ese fuego contra inocentes. La conmoción de darme cuenta de con quien he estado en esto. ¡Como se comportaban mis compañeros! Es asombroso, inconcebible... Todo ese odio, disfrutar matando. (Decían): 'He matado a un terrorista, uuuau'. 'Le reventamos la cabeza". Otro compañero se muestra aliviado por haber sido destinado a otra unidad con soldados más veteranos. "No eran de gatillo fácil", comenta.

El Ejército lamentó que otra ONG haya difundido un informe con testimonios anónimos. Al menos uno, el del sargento Amir, no lo es.

(Link aportado por Laucha)
El País, España. JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 15/07/2009
Publicado simultaneamente en Artepolítica

lunes, 13 de julio de 2009

Algo muy Grave va a Suceder en este Pueblo


Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

-Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:

-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

-¿Y por qué es un tonto?

-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Entonces le dice su madre:

-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:

-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:

-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la vieja responde:

-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:

-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.

-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:

-Hay un pajarito en la plaza.

Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.

-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:

-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:

-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

Gabriel García Márquez

domingo, 12 de julio de 2009

La Real Batalla: Mercado vs. Estado

















Vamos a tratar de escudriñar un poco cuál es la real batalla a la que estamos siendo sometidos por estos días.

Quienes pasen por aquí con cierta frecuencia, habrán advertido el énfasis especial que pone quien esto escribe en señalar a los medios de la prensa patronal como la principal herramienta de control social con la que cuenta “el mercado”.

Finalizada en lo formal la guerra fría a fines de los 80, resultan insostenibles los golpes militares como mecanismo políticamente correcto para sustituir los gobiernos adversos al desarrollo de los negocios que plantea la globalización. Por estos días, el rechazo unánime al golpe militar de Honduras así lo demuestra.

Sin embargo, adviértase que este rechazo no está dirigido al golpe en sí, sino al carácter militar del mismo. Lo que se está condenando es que sea un GOLPE MILITAR, no al golpe a secas. Desde hace rato que los golpes dejaron de hacerse a la vieja usanza. Ya no es necesario poner tanques en la calle que revelen de modo visualmente inequívoco que se trata de un golpe. Para ello, las patronales que manejan los mercados cuentan desde hace rato con dos herramientas adicionales para conseguir el mismo objetivo: Los golpes mediáticos y los golpes financieros. Que además usan en simultáneo potenciando los "rumores" de confiscación bancaria, devaluetas, etc.

Este nuevo tipo de golpe se ha mostrado sumamente eficaz en muchos países, como repasábamos aquí, y ha adquirido nombre propio: Revolución de Colores, también llamado Golpes Suaves, Soft Coups o Velvet Revolutions. Sus dos características principales consisten en el no uso de la fuerza militar, y de ser dirigidos contra gobiernos que no son vistos como propicios al desarrollo de los negocios. Importa poco si tal gobierno es democrático o no.

Dicho mucho más simple: El zorro quiere comerse a las gallinas, y el Estado le dificulta esa tarea. El Gobierno que preside ese Estado es un obstáculo a la consecución de sus fines, y debe ser depuesto.

Queda claro que quien esto escribe asume con pleno uso de sus facultades mentales que forma parte del bando de las gallinas, es decir, de su condición de almuerzo en el entuerto entre Mercado y Estado. Y en tal condición, se ve obligado a denunciar ante la opinión pública las estratagemas que el zorro utiliza para vencer la barrera que se interpone con su almuerzo.

Por estos días se advierten con claridad meridiana los esfuerzos del zorro ejecutados a través de la prensa patronal. Por tercera vez -- antes se llamaron Bernardo Grinspun y Ricardo Mazzorín --, esa barrera entre el zorro y las gallinas hoy tiene nombre y apellido: Guillermo Moreno.

A coro se pide su destitución. A coro la oposición (la prensa patronal) pide su cabeza. Tras la derrota electoral, no admite más dilaciones en almorzar(nos). Vienen por nuestro salario: Chau a las retenciones, chau a los acuerdos de precio, tarifazos, inflación, devaluación, endeudamiento, ajuste, y toda la receta del FMI que ya conocemos. Eso es lo que está pidiendo.

Es difícil de entender un amor tan súbito a la fidelidad estadística por parte de los voceros de la prensa patronal. Esa prensa patronal que finge ignorar y ocultar la denuncia penal sobre los 20 años de fraude en el INDEC contenida en el Informe Natalucci.

Para facilitar la comprensión de este amor desmedido por el chi cuadrado de parte de nuestra benemérita prensa independiente, tal vez le resulte útil conocer que, por cada punto de inflación extra que cantara el "INDEC desmorenizado", U$S 1.500 millones pasarían de nuestros bolsillos al de los bonistas. No sé si me explico. Por cada punto extra. Y los vamos a poner nosotros.

Un mensaje a las demás gallinas que, creyendo ser zorros, le facilitaron la tarea: Buen provecho.