martes, 23 de febrero de 2010

Terrorismo: la palabra más carente de sentido y manipulada


Autor: Glenn Greenwald (Salon)

Ayer (18/02/2010), Joseph Stack deliberadamente estrelló un aeroplano en un edificio de las oficinas del IRS (NdT: equivalente a nuestra AFIP) en Austin, Texas, a fin de llevar a cabo las acusaciones políticas que él perfiló en una carta suicida muy fuerte. La cosmovisión de Stack contenía elementos de cólera antigubernamental al estilo “Tea Party” (NdT: Una especie del “Que se vayan todos” pero yanqui) junto con quejas populistas sustanciales generalmente asociadas con la izquierda (rabia por los desalojos, el sufrimiento de los pobres en América, y el hurto a la clase media por una élite económica corrupta y sus criados del gobierno). Todo ésto fue acompañado por un argumento en cuanto a por qué la violencia fue justificada (en efecto necesario) para protestar por aquellas injusticias:

“Recuerdo haber leído sobre el derrumbe de la bolsa antes de la gran depresión, y cómo banqueros ricos y los hombres de negocios saltaban por las ventanas cuando descubrieron que fueron estafados y perdieron todo. No es irónico qué tan lejos hemos llegado en 60 años en este país, que ahora saben arreglar aquel pequeño problema económico; ellos sólo roban a la clase media (quien no tiene derecho a opinar en ésto, las elecciones son una broma) para cubrir sus culos y es "negocio como de costumbre".... Tristemente, aunque yo gastara mi vida entera tratando de creerlo, no sería así, pero la violencia no sólo es la respuesta, sino que es la única respuesta.”

A pesar de todo ésto, Brian Stelter del The New York Times documenta la profunda renuencia de los comentadores de noticias de cable y funcionarios del gobierno para etiquetar el incidente como un “acto de terrorismo”, aunque - como Dave Neiwert hábilmente documenta - ésto perfectamente encaje, y es en efecto una ilustración clásica de cada definición oficial del término.

La cuestión no es si las acusaciones de Stack son verdaderas o sólo lo son sus respuestas; es que el acto (de estrellar el avión contra un edificio) incuestionablemente concuerda con la definición oficial del término. Pero como Pete Williams del NBC dijo sobre la insistencia oficial de que esto no era un acto de terrorismo: hay “un par de motivos para decir ésto... Uno que él (Stack) es un ciudadano (norte)americano.” Megan Kelley, de la Fox News, preguntó a Catherine Herridge sobre estos desmentidos: “¿Lo tomo como que ellos se refieren al terrorismo en el sentido global que la mayor parte de nosotros está acostumbrado a escucharlo?”, a lo que Herridge contestó: “Ellos significan Terrorismo con “T” mayúscula”

Todo ésto subraya, una vez más, que el Terrorismo es simultáneamente la mayor palabra individual sin sentido y la más manipulada en el léxico político americano. El término ahora no tiene prácticamente nada que ver con el acto sí mismo y tiene todo que ver con la personalidad del actor, sobre todo su identidad religiosa. La palabra Terrorismo realmente ha terminado significando: “un musulmán que lucha contra o incluso expresa hostilidad hacia los Estados Unidos, Israel y sus aliados.”

Por éso toda esta confusión y duda que se levantó ayer sobre si deberían llamar Terrorista a una persona que perpetró un acto de terrorismo clásico: él no es musulmán y no actúa movido por motivos musulmanes estándares contra los Estados Unidos o Israel, y por lo tanto no encaja en “la definición”. Uno podría admitir que quizás haya algún sentido técnico en el cual el término podría aplicarse a Stack, pero como Fox News enfatizó: no es “terrorismo en el sentido mayor, el que la mayor parte de nosotros estamos acostumbrados... terrorismo con “T” mayúscula.” Todos sabemos a quién destina la palabra terrorismo con “T” mayúscula (NdT: la Fox News), y no es a la gente llamada Joseph Stack.

Contrastan las circunstancias muy dudosas en las cuales aquel término es reflexivamente aplicado a musulmanes, con la vacilación colectiva para llamar Terrorista a Stack. Si un musulmán ataca una base militar que se dispone a desplegar soldados en una zona de guerra, esta persona es un Terrorista. Si un musulmán americano sostiene que la violencia contra los Estados Unidos (en particular cuando está dirigida a objetivos militares) es justificada debido a la violencia americana dirigida al mundo musulmán, aquella persona es un Terrorista que merece el asesinato. Y si los militares estadounidenses invaden un país musulmán, los musulmanes que viven en el país invadido y ocupado y quienes resisten al ejército de americano de invasión - atacando solamente objetivos militares - también son Terroristas.

En efecto, un gran número de detenidos en Guantanamo fueron acusados de ser Terroristas por nada más que atacar a miembros de un ejército extranjero que invade su propio país. Incluso Mohamed Jawad de 14 años, que pasó muchos años en Guantanamo, acusado (casi seguro falsamente) de lanzar una granada a dos soldados americanos en Afganistán que eran parte de una fuerza de invasión en aquel país. Obviamente, complots dirigidos a civiles para matar - los ataques del 9/11 y las tentativas de hacer explotar un avión civil - son terrorismo puro, pero buena parte de los actos realizados por musulmanes que reciben aquella etiqueta no lo son.

En suma: un musulmán que ataca objetivos militares, incluso en zonas de guerra o hasta en sus propios países que han sido invadidos por un ejército extranjero, son Terroristas. Un no musulmán, que estrella un avión en un edificio gubernamental como consecuencia de una agenda política no es, o al menos no es un Verdadero Terrorista con "T” mayúscula – es decir, no es la clase de Terrorista que debería ser torturado y arrojado a una celda sin cargos y asesinado sin el debido proceso. Ni son cristianos que ponen clínicas para abortar y asesinan doctores y trabajadores de clínica. Tampoco las acciones emprendidas por nosotros o nuestros aliados favorecidos fueron diseñadas para matar grandes números de civiles, o que causara imprudentemente tales muertes como un medio de aterrorizar a la población para hacerles adoptar la conducta deseada (la campaña Glorious Shock and Awe y aporrear a Gaza). Excepto como un medio para demonizar musulmanes, la palabra (Terrorismo) es usada de un modo tan irregular y para manipular, que resulta carente de algún sentido diferenciador.

Todo esto sería un asunto semántico interesante, aunque no terriblemente importante, si no fuera por el hecho de que el término “Terrorista” desempeña un papel central en nuestros debates políticos. Es el término de justificación total para cualquier cosa que el Gobierno estadounidense haga. Invasiones, tortura, detenciones excentas de debido proceso, comisiones militares, ataques con Drones (NdT: Aviones militares no tripulados), investigación sin garantías, secreto obsesivo, y hasta el asesinatos de ciudadanos americanos, son todos justificados por la afirmación de que sólo está dirigida a “Terroristas”, que, por definición, no tienen ningún derecho. Incluso peor, uno se torna “Terrorista” no por cualquier juicio judicial u otro proceso formal, sino exclusivamente en virtud de los no probados ni comprobados dichos del Poder Ejecutivo. El presidente señala a alguien como Terrorista, y ésto es el final de todo: los seguidores faltos de sentido crítico de ambos partidos políticos inmediatamente justifican algo hecho a esta persona ya que es un Terrorista (por que realmente significan: él ha sido acusado de ser tal, aunque aquella distinción - entre acusaciones presidenciales y prueba - no sea lo que ellos reconocen).

Si realmente vamos a investir al Gobierno del poder prácticamente ilimitado de hacer lo que quiera a la gente que ellos llaman “Terroristas”, deberíamos tener al menos un entendimiento común de lo que el término significa. Pero no hay ninguno. Acaba de transformarse en un término maleable, justificador de todo para permitir que el Gobierno estadounidense tenga carta blanca y haga todo lo que quiera a musulmanes que no le gusta o a los musulmanes que no gustan del Gobierno (es decir, los Terroristas). Es realmente más un mantra hipnótico que una palabra real: su mera mención hace que la nación aliente ciegamente, independientemente de lo que se haga contra los musulmanes que sean etiquetados como tales.

ACTUALIZACIÓN: quiero añadir un punto: la reacción inmediata de los medios y los funcionarios fue evitar, incluso negar, el término “terrorista” porque el autor de la violencia no era musulmán. Pero si el manifiesto de Stack comienza a llamar seriamente la atención, pienso que es probable que el término Terrorista sea aplicado a él decisivamente con el fin de desacreditar lo que él escribió. Su mensaje es una acusación bruscamente anticonformista y populista del tipo que supera divisiones ideológicas y partidistas - las quejas que Stack apasionadamente expresa son encontradas como hilos comunes en el movimiento “Tea Party” y entre ciudadanos tanto en la izquierda como en a la derecha - y así tienden a ser el tipo que el stablishment (que se beneficia de los altos niveles de distracciones partidistas y divisiones) encuentra más amenazador y necesario de demonizar. Nada es más eficaz en demonizar algo que asignarle la etiqueta de Terrorista.

La traducción, negritas y destacados son míos.

4 comentarios:

Nacho dijo...

Coincido en varias cosas. El establishment yanqui le tiene pavor al "populismo" de izquierda pero también miran con cuidado al de derecha (los tea partiers) porque saben que muchos de ellos tienen razones para estar enojados. Por ahora van en un camino totalmente inútil, guiados por Fox news y Sarah Palin, pero si la izquierda no fuera insiginificante en EEUU, los cientos de miles de tea partiers la podrían empezar a mirar con cariño...

Con respecto al principal punto de la nota, es claramente cierto que EEUU llama terrorismo a 1) el terrorismo que se comete contra ellos -digamos, los avionazos a las torres- y 2) actos de legítima defensa que ni por asomo merecen ser llamados terrorismo -tirarle un granadazo a un soldado yanqui en afganistán-.

Gente como Noam Chomsky se ha aburrido de dar ejemplos de la hipocresía total con que EEUU usa ese término, siendo ellos los principales terroristas muchas veces, de acuerdo a la definición oficial que ellos dan de terrorismo ("actos de violencia para conseguir un fin político"). Obviamente la definición funcional es otra, como dice Greenwald.

Pero, ojo, a veces se les escapa algo de sinceridad. Mirá por ejemplo estos dichos de Bill Clinton, resaltados por un blog amigo de la casa:

(perdón por la falta de traducción, si tengo un rato libre lo traduzco luego)

(...)What, exactly, is "terrorism?" (...) The matter is of some moment, as any person or organization to whom this ill-defined label is applied automatically becomes a target for "the path of action," to borrow the stirring phraseology of former U.S. president George W. Bush.

(...)Cutting to the chase, as is ever his wont, Clinton nails the truth about terrorism:

"Terror mean[s] killing and robbery and coercion by people who do not have state authority and go beyond national borders."

Like a bolt of sunlight breaking through a lowering cloud, Clinton's formulation floods one's brain with sudden illumination. "Killing and robbery and coercion by people who do not have state authority" – that's terrorism. Killing and robbery and coercion by people who do have state authority is, obviously, something else altogether: humanitarian intervention, perhaps, or liberation, or preservation of national security, or maintaining great-power credibility, or restoring hope, or a pre-dawn vertical insertion.

In any case, and every case, if this border-transcending activity is done by people who have state authority, then it is legitimate, it is good, it is necessary, it is noble. And even if, sometimes, on rare occasions, mistakes are made during the killing, robbing and coercing done by people who have state authority, these mistakes are only ever the result of good intentions gone awry.

So there you have it: what terrorism is depends on who does it. Naturally, there are nuances and complexities that Mr. Clinton did not go into here; it was an interview, after all, not a scholarly monograph. Obviously, the legitimacy of killing, robbing and coercing by people who have state authority is entirely dependent on the state from which that authority derives. Only those states which by their cheerful acceptance of America's benevolent guidance and abiding friendship have proven themselves worthy can legitimately exercise their authority to kill, rob and coerce. All others must forbear – or else be branded "rogue states," purveyors of "state terror," which in turn makes them eligible for "the path of action." (...)


¿Clarito, no?

Eduardo Real dijo...

Sí, faltó decir que "Terroristas son los otros" y cartón lleno.

La definición de Terrorismo de Bush jr. es peor, y encima es autoreferencial. Está incluida como Executive Order (simil DNU) 13224 del CFR:

"(d) the term "terrorism" means an activity that:

(i) involves a violent act or an act dangerous to human life, property, or infrastructure; and

(ii) appears to be intended:

(A) to intimidate or coerce a civilian population

(B) to influence the policy of a government by intimidation or coercion; or

(C) to affect te conduct of a government by mass destruction, assassination, kidnapping, or hostage taking"


Aquí, Pág. 2:

http://www.treas.gov/offices/enforcement/ofac/programs/terror/terror.pdf

Debiera mejor haber dicho "El Terrorista soy yo"

DIEGO dijo...

terrorista además del otro, es el que pierde.

mientras ganaban los milicos los terroristas eran los otros.
ahora son terroristas los milicos.

fidel castro paso de terrorista a líder de la revolución.

supongo que de conocerse el término sarmiento lo hubiese con gusto aplicado a los indios.

y san martín mismo hubiese sido terrorista para la corona de españa. pero ganó.

terroristas eran los grupos judíos contra los ingleses.

hoy es israel la que le pone el término a los palestinos. por más que incineren gaza.

además... el terrorista es un despelotado, pone bombas de a una, en varios lados a la vez.

si en cambio un estado a través de su ejército pone muchas bombas juntas, en un objetivo y además lo anuncia...jamás será acudado de terrorista.

además la prensa está del lado de los que ganan.

tn hubiera hostigado a san martín con argumentos similares a mirta legrand para disuadirlo de cruzar los andes..."ese sr. san martín...
¡que tiene que andar liberando otros países!...con todo lo que tiene que hacer por acá...¿a quién le importa chile o perú?

menos mal que magneto no había nacido todavía.

Matias Gimenez dijo...

Y bueno, tenemos a otro Timothy McVeigh por lo visto.