Conversando con algunos amigos, hicimos algunas lecturas de lo sucedido ayer en la Plaza de Mayo en ocasión de conmemorarse el aniversario del Golpe de Estado del ’76. Desde ya, están lejos de agotar las diferentes lecturas que se pueden hacer del fenómeno, pero quiero tirarlas sobre la mesa porque no las vi reflejadas en otra parte.
Al efecto, tengamos presente los siguientes datos: a) No se conmemoraba un número redondo de años, sino el 34 aniversario; b) Estas conmemoraciones congregan habitualmente entre 5 y 10 mil personas; c) Hoy, nada menos que Clarín, a través de su versión gratuita en papel “La Razón”, estimó en “más de 40 mil” la concurrencia a la plaza. O sea, hubo más adhesión en un día que en los 5-10 años previos sumados en un día único. d) El componente “aparato” no debe de haber excedido el 20%-30% de la Plaza, siendo en su gran mayoría clase media-media y, sorpresivamente, un número no despreciable de “sub-40's”. Es decir, el componente distintivo de la plaza de ayer fue la presencia masiva de la clase media, lo que no es de lo más frecuente.
La pregunta que me quedó picando entonces, tomando en cuenta los antecedentes mencionados, fue ¿De dónde salieron 40-50 mil personas, cuando lo habitual es un 10-20% de esta cifra? ¿Quénes son los que se “agregaron” a esta conmemoración en particular, y que no estaban en las anteriores?
La primer lectura que hago sobre el número y su composición es que la visión que tenemos sobre nosotros mismos es la que nos devuelven los medios: indolente, no comprometida, banal, autorreferencial, hedonista. Y a mi entender, lo que mostró ayer la plaza era otra cosa. Mostró que, al menos por una vez, y ante el riesgo cierto de perder lo avanzado desde el 2001 en manos de unos monos con navaja, finalmente nosotros, la clase media-media, tiramos al carajo el control remoto y finalmente movimos el culo para ponerle el cuerpo al gobierno que con sus más y sus menos la viene remando mejor de lo que muchos esperaban y de la que los mogopolios deseaban. Es decir, fue una Plaza de "Derechos Humanos y algo más".
En otro orden de cosas, se me ocurre que debieran estar sonado alarmas de todos los colores en quienes hasta ahora tenían el monopolio de la movilización (léase PJ, "aparato" o como quiera llamársele), ya que un nuevo "aparato" de orden tecnológico (féisbuk, 678, internet) comenzó a mostrar que puede llegar a movilizar tanto como el sistema tradicional. Y que se pueden llenar plazas sin que "Mongo Pijorno Conducción" lo decida o transe con alguien. Es más, puede hacerlo incluso
contra la voluntad de Mongo Pijorno, si las circunstancias en las que lo hace son las apropiadas y extremas como las de ayer.
Naturalmente, “juntar gente” inorgánicamente, a tontas y a locas, no sirve mucho más que para cortar una calle. Se requiere de una organización bastante más compleja que poner un cartelito en fbk para organizar, sincronizar, establecer consignas, en fin, para darle un sentido concreto y eficaz a las acciones. Pero señalo que el primer paso, el de convocar, ya no es monopolio de unos pocos, si las circunstancias lo ameritan. Hay algo más, que antes no había, que son conocidas como “redes sociales” y que hasta la fecha no habían logrado materializarse en movilización.
Es bueno que el gobierno tome nota de esto, y a partir de su constatación en la vida real, comience a formar cuadros a partir de esta “materia prima inorgánica”. Ya no hay excusas para no hacerlo.
PD: Después de mucho tiempo sin actualizar el blog, hoy publiqué otros dos posts, así que los invito a leerlos más abajo.