domingo, 5 de diciembre de 2010

El campo a punto de encender la mecha

En un editorial firmado por Carlos Manuel Acuña, titulado "El cambio por el cambio mismo es una falsedad", y bajo el subtítulo "El campo a punto de encender la mecha", leemos: "Nos preguntábamos recién ¿Qué es lo que pasa?, ¿Cómo es posible que un prestigioso semanario recoja días atrás lo que sucede en el agro bajo un título que decía "El campo a punto de encender la mecha"?. Es muy sencillo: La capacidad de soportar ha llegado a su fin." (...)

"La reacción del campo escapa a sus propios problemas. Con toda seguridad, como nunca ha sucedido, la formación de un estado de conciencia se ha dado en el sector más importante de nuestra economía" (...) "Durante los años más recientes, la política económica determinó el congelamiento de los precios que percibía y percibe el productor al mismo tiempo que aumentaban sus costos, limitando y hoy prácticamente anulando sus posibilidades de inversión" (...) "mientras nos llenan de cifras y palabras cuyo significado excede casi siempre a la mejor buena voluntad de comprensión..." (...) "La ausencia de una adecuada política crediticia (...)".

"Entre tanto,  todo el país conoce y ha vuelto a refrescar su memoria sobre el eterno problema de las carnes. También conoce lo que ha ocurrido con el trigo hace dos años y no ignora que a partir de la política económica (...) hubo que importar cereales, semillas de variada clase, fruta leche y sus derivados" (...)

Mas adelante agrega: "Vayamos al problema de fondo que aquí debemos tratar. (...) Como la de la Sociedad Rural Argentina debería ser una auténtica fiesta, una expresión de optimismo. Sin embargo, las caras largas, los comentarios que ya no son velados, lo dicen todo. La palabra "impuestos" se escucha en cualquier corrillo, (...) Si reflexionamos acerca de las perspectivas fabulosas que posee la industria de la alimentación en un mundo cuya población crece en forma geométrica (...) La relación dice así: El productor se empobrece hora tras hora, no puede tecnificarse y disminuye su producción (...) Disminuye la influencia argentina en los mercados que otros conquistan (...)" Y sarasa, sarasa, sarasa...

Im-per-di-ble. Léalo completo en EL LITORAL, Sábado 1 de Agosto de 1970, Pág. 11