viernes, 27 de octubre de 2017

Una lágrima que ya dura 7 años




 Todavía te recuerdo cuando nos fuiste a visitar a las reuniones de Carta Abierta en la Biblioteca Nacional y pude abrazarte. Recuerdo también la ingratitrud del pueblo (bueno, de la CABA) las dos veces que te internaron en el Sanatorio Los Arcos.

No podía creer que en esas circunstancias, solo había algunos movileros y tres o 4 pibes de La Cámpora, y yo te fui a visitar porque quedaba a 10-12 cuadras de mi casa y quería estar cerca tuyo. Mi último saludo fue un día lluvioso en el que un mar de gente se llegó a la Plaza para saludarte finalmente.

Con mucha nostalgia y cariño, agradecerte que nos hayas dejado una LEONA hoy acorralada por TODOS LOS PODERES, del que Maladío es apenas el amanuense de turno, de Cloaquín y toda la Prensa Canalla Patronal. No voy a mencionar a uno solo de los TRAIDORES que suben por una boleta y ni bien asumidos se dan cuenta que les gusta más inflar globitos amarillos que representar a sus votantes. No merecen que se gaste un byte en nombrar esa escoria. Como dice ahí al lado, ¡Chau, Flaco! ¡Qué falta que nos harías! Ni te cuento cómo se notó aún más tu ausencia en el 2015

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